Publicidad
16 May 2022 - 5:00 a. m.

Gracias ministro

¿Es complejo ahora gobernar? A tono con los tiempos que vivimos, ninguna gestión parece suficiente para satisfacer las demandas crecientes de la población, aumentadas como nunca por un universo imaginario que cada quien ha construido en esta época de metainformación y desinformación. Más que gestores necesitaríamos magos. En medio de tanta turbulencia, el ministro Fernando Ruíz, un funcionario sencillo y apacible, ha cumplido, sin pausa, sus propósitos frente a la pandemia, el mayor reto de salud pública en los últimos 100 años merece el reconocimiento de todos.

En un ambiente cargado de promesas, en el que muchos gobernantes siguen actuando como candidatos, los resultados del ministro son notables: afrontando infundadas reticencias de sectores de la población influenciados por una campaña internacional de desinformación contra el único medicamento disponible que desacreditó su utilización, añadidas a la escasez de recursos y de vacunas, el plan de vacunación se va cumpliendo. Más allá de nuestras propias expectativas las UCI han logrado responder a los momentos de mayor complicación, y el sector de la salud, superando innumerables desafíos, ha avanzado de manera unificada bajo su prudente y acatado liderazgo. En un país como el nuestro, en que todos tiramos piedras a todos por costumbre, se trata de un enorme logro.

Los datos están ahí para confirmarlo, siguiendo la regla de evaluar el desempeño de los gobiernos por lo que efectivamente hacen y no por lo que dicen de ellos mismos o lo que afirman sus opositores. Sin que el desafío hubiese terminado ratifican que la política para afrontar la enfermedad tiene en Colombia mejores resultados que en muchos países dotados con mayores y mejores recursos. La cifra de 2.727 fallecidos por millón de habitantes —un dato que condensa muchas variables— en Colombia, publicada por una fuente confiable como la Universidad de Oxford, nos ubica en el rango de países como Francia, Italia y Reino Unido y son mejores que las de Estados Unidos, Brasil, Chile y Argentina, o las de nuestro vecino Perú —lamentable e inútil comparación— con 6.382 muertes por millón de habitantes, mucho más del doble que en Colombia, donde la gestión del ministro y el sistema de salud han salvado innumerables vidas.

Los resultados, de paso, sirven para evaluar el desempeño del sector el cual ha respondido exitosamente, demostrando que es, pese a sus reconocidos problemas, un patrimonio de todos los colombianos que merece ser protegido y mejorado. En un ejercicio democrático en el que nadie tuvo privilegios los colombianos han sido atendidos de manera eficiente. Así se reconoce en diferentes encuestas como en la más reciente de YanHaas en la que el 70% de encuestados aprueba la gestión. El sacrificio del ministro y el personal de la salud y la manera como respondió el sector en su más dura prueba contrasta con quienes proponen romper todo y comenzar de nuevo, para devolvernos a las épocas en que quien no tenía recursos no podía ser atendido. Hoy, faltando mucho por hacer, Colombia puede mostrar una cobertura en salud cercana al 96%, correspondiendo al mandato de la Constitución y a los de los Objetivos de Desarrollo Sostenible establecidos por la ONU.

El reto ha sido enorme. Otra comparación útil para establecer su dimensión ha sido la correcta utilización de información y datos en el proceso. Mientras la aplicación de la vacuna creada por el ministerio funciona, pudiéndose establecer los puntos de vacunación y particularidades de los insumos utilizados en cualquier lugar del país obteniendo el certificado de vacunación en línea, en Bogotá —única ciudad del mundo en que los ciudadanos hacen colas para pagar impuestos— ha fracasado una operación sencilla y de mucho menor envergadura como el pago del predial utilizando medios digitales.

Puede ser que en medio del debate electoral a muchos les cueste reconocer la gestión de un ministro que nos ha representado a todos de la mejor manera posible considerando los recursos disponibles. A muchos otros nos costaría mucho más no hacerlo, produciéndonos un interminable nudo en la garganta. Así que ¡Gracias ministro¡ ¡A todo señor, todo honor, ni más faltaba!

@herejesyluis

Síguenos en Google Noticias