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La pregunta del año

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Luis Carvajal Basto
19 de diciembre de 2022 - 05:01 a. m.
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Mi personaje del año es Zelenski, quien logró sobreponerse a la invasión de un dictador, al pesimismo de sus aliados, quienes le ofrecieron un avión para huir y en cambio ha puesto a Putin a contar el tiempo que le queda en el poder. En Colombia, compiten Petro, quien finalmente ganó las elecciones, y una clase política que luego de derrotada va logrando, increíblemente, acomodarse. Siendo sencillo seleccionar un personaje, la pregunta del año es más compleja. Se refiere a si, luego de la reforma política que va aprobando el Congreso a pupitrazos, logrará sobrevivir nuestra Constitución.

Pese a los esfuerzos del ministro Ocampo para disipar la incertidumbre creada dentro del mismo gobierno, los actores de la economía se siguen preguntando por el rumbo que tomarán las políticas públicas en diferentes ámbitos, ahora que los principios de la polarización, la politización y los argumentos ideológicos intentan sustituir los de las ciencias y la administración. Aunque la Constitución no tenga dolientes ni cabilderos, lo más preocupante al terminar el año es la magnitud del desajuste institucional que ocasionaría la reforma política de aprobarse, finalmente, como va.

Sobre el estado del arte de las políticas de gobierno hemos escuchado interesantes, interesadas y apasionadas voces de columnistas y opinadores. Lo más sensato en el debate público ha venido, sin embargo, por cuenta del presidente de la Corte Suprema de Justicia, magistrado Aroldo Quiroz, al referirse a la Paz Total: “Es una propuesta muy ambiciosa de la cual la opinión pública y los ciudadanos hemos conocido generalidades, pero a la que le hacen falta especificaciones”. Tal descripción aplica, perfectamente, a las demás inciativas del gobierno y lo define. ¿Cuáles serán las especificaciones de las reformas tributaria, laboral y de salud? ¿Cuáles los alcances de las limitaciones a la exploración de nuevos campos petroleros, principal fuente de divisas en el mundo real? ¿Los límites legales y morales en la negociación de Paz? Seguimos en la etapa de la crítica y el diagnóstico. Tenemos, desde el mismo gobierno, más preguntas que respuestas, infortunadamente. No es posible quejarnos por la incertidumbre hoy reinante.

Lo que ocurre con la reforma política, aunque no se note en el corto plazo, es mucho más complicado. No se ha integrado, como debiera, la reforma electoral ni se han abordado los efectos de la digitalización en la política, una elemental actualización que la justificaría. Permite , además del transfuguismo, la puerta giratoria de congresistas al ejecutivo transformando en inédito hibrido al régimen político. En la práctica es una forma de romper la separación de poderes, fundamento de la Constitución, convertida, luego de medio centenar de “reformas”, en colcha de retazos. Luego de tantas iniciativas contradictorias, sin que nos demos cuenta, se viene desvirtuando. Se está poniendo irreconocible. ¿Cuánto falta para que se proponga, con sentido, su sustitución?

Sabemos que los partidos, pieza maestra del sistema democrático, han perdido influencia, coherencia y seguidores. Desde hace décadas su cohesión, motivada por intercambios de favores con el ejecutivo, han convertido al partido de gobierno en el mayoritario. Esa fusión, legislativo-ejecutivo lo institucionalizaría, al amparo del transfuguismo como norma “temporal”. El control político desaparecería como regla, abriendo camino al unanimismo, ataviado de régimen semi presidencial(?).Todo esto no es propio del talante democrático, aunque pocos en el congreso se animen o tengan interés en decirlo ante sus expectativas mermeladas.

Toma sentido, cada vez con más fuerza, en una estrategía de la que hace parte la reforma política, que sectores del gobierno están apostando por la construcción de un partido que agrupe al pacto histórico y otros sectores de la actual coalición. La transformación del “partido de gobierno”, siempre mayoritario pero efímero, en uno que permitiría el unanimismo y el control del gobierno durante décadas. Si ello es así jugaría con enorme ventaja en las elecciones del próximo año y las siguientes, si tenemos en cuenta los subsidios millonarios que la reforma tributaria hará posibles en un año electoral y paradójicamente, los mismos partidos damnificados han aprobado poniendo en juego su propia supervivencia. ¿Sobrevivirá nuestra Constitución?

Posdata: Motivo merecidas vacaciones esta columna reaparecerá el 30 de enero. ¡¡¡Felices fiestas!!! Armonía, bienestar y prosperidad en el año que comienza.

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