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Papá Noel, necesitamos la vacuna

Luis Carvajal Basto

20 de diciembre de 2020 - 10:00 p. m.

La esperanza que en el mundo ha despertado la vacuna se ha visto atenuada por las dificultades para ponerla a disposición de la población en riesgo, que debería ser objetivo prioritario en su distribución. Contradiciendo toda lógica, el acceso inicial será para quienes se anticiparon, en un ejercicio de administración y política, dejando en evidencia la precariedad de las organizaciones multilaterales y gobiernos que, contando con los recursos para hacerlo, apenas reaccionaron.

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Pero se trata del mundo real y no del que cada quien desee o pueda imaginar. Uno en el que, desde el momento de explosión de la crisis, se observó la manera como algunos países confiscaron, sin previo aviso, despachos de tapabocas, respiradores y otros dispositivos esenciales. No resultaba sensato esperar que las cosas hubiesen cambiado en apenas unos meses en los que la pandemia se ha desatado al punto de propiciar cambios políticos de magnitud, como en Estados Unidos, y ha obligado ahora a nuevos cierres en Francia, Alemania, Reino Unido y otras latitudes. En los Estados Unidos de Trump, donde impera la consigna de “use tapabocas y sálvese quien quiera” se están observado las peores cifras desde el inicio de la crisis, con tendencia a empeorar.

Aunque parezca increíble, se ha considerado en algunos lugares el aplazamiento, por decreto, de la Navidad ante la evidencia de que las mejores reuniones familiares (60% de los contagios) son las que no se realizan. En Colombia las más recientes cifras informan de la expansión del virus como consecuencia de las festividades de Velitas (superamos de nuevo las 200 muertes diarias) y muchos mandatarios locales comienzan a restringir las aperturas. El gobierno nacional, al anunciar que no tendremos más cierres, debe advertir la evolución y tomar medidas, más allá de recomendaciones, antes de un nuevo desbordamiento previsto 24 y 31.

Los llamados de atención de Procuraduría y Contraloría, a propósito de la gestión gubernamental de las vacunas, pueden considerarse politizados - se trata de organismos de origen político- pero no por ello menos razonables. En un momento en que la OMS y el mecanismo Covax revelan su paquidérmica gestión al anunciar sus voceros recién ahora que “estamos abriendo licitaciones para la compra de vacunas”, mientras la gente enferma y muere por cientos de miles, no es posible seguir la ruta ni los tiempos habituales de la burocracia. Una lección que se debe aplicar en nuestro país para la legislación de “emergencia” - en realidad una reacción reactiva– que se empieza a considerar -15 de diciembre- en el Ministerio de Salud y el Invima con un proyecto de decreto sobre Autorización Sanitaria de Uso de Emergencia-ASUE- en el que se siguen solicitando condiciones a los “oferentes” como si nada pasara. En este caso somos nosotros, y el gobierno que nos representa, los necesitados. Las características y magnitudes de oferta son inferiores a las de demanda.

De nuevo en el mundo real, diferente al de la burocracia y los discursos, las fuerzas del mercado revelan resultados implacables: la capacidad de producción mundial en 2021 será de 6.000 millones de dosis mientras que hace un mes, a 15 de noviembre, se habían requerido ya a los productores 7.500 millones. Solo en 2021, en principio y cuando menos, se quedarán 1.500 millones sin oferta, sin considerar que más de la mitad de la producción se dirigirá a países desarrollados, algunos de los cuales han negociado hasta cuatro dosis por habitante.

Pese a las declaraciones del presidente Duque, en el sentido de que la vacunación comenzará en enero o febrero de 2021, el país quiere conocer aspectos precisos como los proveedores utilizados, los mecanismos de distribución y aplicación, la forma de pago, el precio y, sobre todo, el programa y la fecha precisa de su inicio. Sin unas respuestas concretas seguirá tomando vuelo el comentario, cada vez más generalizado, según el cual “al gobierno le cogió la noche” y, lo que es peor, los hospitales se verán saturados y la gente seguirá muriendo inerme.

Posdata. Esta columna reaparecerá después del 15 de enero. Armonía, buena salud, responsabilidad, equilibrio y prosperidad mis deseos para todos. ¿Felices Fiestas? Las fiestas no serán fiestas, pero la felicidad aún depende de cada uno de nosotros, en las circunstancias.

@herejesyluis

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