Lo ocurrido con la tasa de cambio ha significado, para el gobierno, una dura y costosa lección. La transición de candidato a presidente le ha pasado factura, infortunadamente, también a Colombia. Los nombramientos en la junta de Ecopetrol y otras señales son pasos en la dirección correcta, pero debe superar sus propias ambigüedades y asumir, decididamente, su rol y responsabilidades como gobernante. El complejo de Adán no es una buena herramienta de gobierno. Puede funcionar para distraer o disculparse por anticipado, pero es insuficiente para solucionar los problemas de la gente.
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Las dudas sobre el “enemigo interno” denunciadas desde el mismo gobierno nos pusieron a pensar acerca de su origen. Declaraciones de la ministra López en Blu radio han ayudado a comprender de que se trataba. Al referirse al equipo de gobierno afirmó: “Quisiera ver al Pacto Histórico entendiendo que ya no están en la oposición y son parte del Gobierno”, confirmando, como sugerimos en una columna anterior, que los principios de administración y economía no admiten sesgos ni disculpas ideológicas, conviniendo que los ministros “senior” compartieran su experiencia con los “junior”. Para ello se necesita, sin embargo, su deseo de aprender- como nos corresponde a todos hoy en día- superando su faceta de activistas y una incomprensible “superioridad” ética, académica o ideológica en cargos que requieren, ante tantas necesidades y problemas, una buena dosis de sacrificio y humildad.
Como también advertimos, los efectos de tanto despelote y declaraciones encontradas al interior del gobierno se han reflejado en la tasa de cambio. Hoy nadie duda sobre sus efectos nefastos en la prima de riesgo, la desvalorización de Ecopetrol y la devaluación, por cuenta de la cual nos hemos empobrecido y nuestra deuda aumentado. La inconsistencia en políticas, expectativas e incertidumbre generadas por parte de funcionarios de primer nivel y del mismo presidente quien, por su parte, también vio reducir la confianza no solo de los mercados si no de la opinión, como se observó en la más reciente encuesta de Invamer. Todo esto ha sido antes de las prudentes lecciones de macroeconomía y política real que debió impartir el ministro Ocampo, intentando recuperar la credibilidad, y de la misma realidad que trepó el precio del dólar hasta 5.000.
Si se necesita alguna confirmación sobre lo sucedido, vale la pena observar el mejoramiento de la tasa de cambio luego del nombramiento en la junta de Ecopetrol de profesionales “senior”, con experiencia y credibilidad, como Mónica de Greiff, Mauricio Cabrera, y Saúl Katann, y de sus declaraciones en las que han anunciado que los anuncios de suspender nueva exploración no constituyen una decisión tomada ni la de importar gas de Venezuela, como anunciara hace un mes una viceministra despistada, o de la conversión de la teoría del decrecimiento en política pública, de inmediato, como en su momento se anunció.
La función de los gobernantes consiste en solucionar los problemas de la gente y no en lamentarse por ellos para eludir sus propias responsabilidades. Se trata de diseñar y ejecutar políticas consiguiendo los consensos necesarios para lograrlo dentro de un marco reglado desde la constitución. Corresponde generar confianza en lugar de promover incertidumbre, como han logrado disparatadas actuaciones del mismo gobierno convertido en su “enemigo interno”.
Petro, el presidente, de una vez por todas, debe asumir su rol y responsabilidades para avanzar, con solidez, hacia el prometido cambio. Superar su papel de candidato promoviendo y logrando unidad en torno a sus propuestas en lugar de incertidumbre y confusión. Administrar y encontrar acuerdos en lugar de promover antagonismos. Consensuar en lugar de imponer, intervenir y confrontar ¿Puede convivir y funcionar con éxito un gobierno responsable con hechos contradictorios y un discurso altisonante e incendiario? ¿Estará aprendida la lección? La inesperada sustitución de Carlos Gustavo Cano, apenas llegado a la presidencia de Ecopetrol es, cuando menos, otra muestra de descoordinación e improvisación. Lamentablemente, no parece indicarlo.
Posdata: Todo indica que se han caído los gravámenes a las pensiones, lo que en lugar de desvirtuar confirma la necesidad de una reforma pensional. El actual sistema, como está demostrado, es insostenible e inequitativo.