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¿Se hundirán otras reformas?

Luis Carvajal Basto

26 de marzo de 2023 - 09:00 p. m.
"La suspensión de la reforma política puede significar el final del modelo Roy Barreras, un modelo que logró lo que se consideraba imposible hace apenas unos meses: la unidad de Petro y su Pacto con la clase política que siempre criticó, utilizando la fórmula del intercambio de favores que también siempre le resultaba indeseable".
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El fracaso del gobierno con la reforma política; su incapacidad para gestionarla, se ha tratado de minimizar con argumentos como que al mismo gobierno no le convenía. Intenta desconocer que se trata de una consecuencia natural de los pactos que le han permitido, hasta ahora, mantener mayorías en el Congreso y aprobar la reforma tributaria. Si la coalición es una colcha de retazos pegada con mermelada no se puede esperar que sus productos resulten diferentes, sembrando dudas sobre lo que ocurrirá con las demás reformas. Para Petro, además, es una notificación de sus socios políticos que reclamarán, aunque no se diga, mejorar sus cuotas burocráticas.

La suspensión de la reforma política puede significar el final del modelo Roy Barreras, un modelo que logró lo que se consideraba imposible hace apenas unos meses: la unidad de Petro y su Pacto con la clase política que siempre criticó, utilizando la fórmula del intercambio de favores que también siempre le resultaba indeseable. Una vez fracasada, la reforma resultó inocua ante sus “principios”. No era “progresista” (¿?). En realidad, tampoco actualizaba el sistema político ni se integraba con una impostergable reforma electoral, pero eso no parece interesarle a nadie.

Su fracaso se podía anticipar. La mezcla de la confusión ideológica, o más bien el fundamentalismo de los miembros más radicales del Pacto Histórico y el discurso que “vendió” a sus electores, con los intereses de la clase política, convertida en su socio vergonzante, se veía venir, aunque la reforma no se ha retirado por diferencias de principios sino ante la imposibilidad de su aprobación. Si fracasa el modelo “Roy”, ¿cómo hará Petro para mantener mayorías en el Congreso? Sin ellas debe consensuar o entregarse a la voracidad de los congresistas, como lo hacía la reforma al garantizarles, en buena parte, su reelección y, de hecho, permitirles cogobernar en cuerpo propio.

Es imposible pasar por alto la manera atropellada como se han elaborado y propuesto tantas y tan sensibles reformas. Con el plan de desarrollo cualquier congreso tendría suficiente para tan corto periodo. La socialización de las reformas no se puede confundir con el logro de consensos, como se ha reclamado desde el mundo gremial, empresarial y académico. Ningún congreso puede tramitar de manera responsable tantos y tan impactantes cambios en tan poco tiempo.

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Más preocupante resulta la confrontación con la voluntad ciudadana. Pese al maquillaje al que ha sido sometida, la reforma a la salud se estrella, abiertamente, con la voluntad expresa de las mayorías. Es inocultable, como lo ha cuantificado ANIF sin que se conozcan estudios en sentido contrario, el desastre que ocasionaría sobre el pasivo pensional y la sostenibilidad del sistema la reforma pensional propuesta, y ya están dimensionados los efectos sobre el empleo que tendría una reforma laboral diseñada para proteger privilegios de quienes ya tienen empleos y para el país del siglo pasado.

El DANE, una entidad estatal con incuestionable reconocimiento, acaba de certificar las alertas gremiales que señalan el deterioro de la actividad económica -el 69% considera que empeoró- y la pérdida de confianza, ya no de los inversionistas sino de los mismos ciudadanos. Gobierno y Congreso no pueden ignorar ni obviar la realidad aún en la época en que los más altos funcionarios confunden “cercos humanitarios” con secuestros.

Estamos comprobando que Petro debía cumplir con su prometido “cambio”, pero no sabía y aún no sabe con precisión de lo que se trataba. Tampoco conocía los caminos para lograrlo por lo que sigue atrincherado en su discursos contestatarios que le dieron réditos como candidato, pero no gobierna. No sabe hacerlo y tampoco tiene con quien. La clase política siempre estará dispuesta a “ayudar” en la aprobación de sus reformas, pero factura. No es difícil anticipar más cambios en el equipo de este accidentado gobierno.

@herejesyluis

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