Vengo trabajando hace varios años en uno de los proyectos más ambiciosos que se está construyendo para el tratamiento y la investigación del cáncer, la segunda causa principal de muerte en América. Se estima que más de cuatro millones de personas fueron diagnosticadas con algún tipo de cáncer el año pasado.
Gracias a eso he podido conocer historias de vida de personas que se salvaron gracias al trabajo incansable de médicos, enfermeros y todo un sector que literalmente están ofreciendo la vida por superar esta pandemia dándonos una lección de solidaridad. Los que tuvimos el COVID amenazando la vida de un ser querido hoy solo podemos expresar palabras de agradecimiento.
En igual sentido, es importante cambiar la narrativa de pesimismo por optimismo y yo sí veo en el proceso de vacunación avances muy importantes que permitirán dejar al país inmunizado y reactivado.
Sin lugar a dudas pueden existir críticas contra el proceso, pero nadie puede negar que a ritmo de mula, lancha y helicóptero, el plan nacional de vacunación ha venido avanzando a velocidades que pocos sospecharon para los primeros cinco meses del proceso.
Tal es el volumen que se está alcanzando que, de acuerdo con Bloomberg, Colombia ya está dentro de las 25 naciones que más dosis ha aplicado en el mundo. Y no es para menos, pues el pasado 9 de julio se lograron vacunar a 519.595 personas, con lo que se superó la barrera de los 20 millones de vacunados y los ocho millones con esquemas de inmunización completos.
Ese mismo día, el país recibió un lote de 104.130 dosis de Pfizer, que representó el cargamento número 62 y el acumulado de casi 28 millones de biológicos recibidos (27.956.034). Así se recibió el segundo semestre del año, demostrando que el cronograma inicial de vacunación no solo se está cumpliendo, sino que está superando con anticipación los tiempos previstos en este.
Es cierto, se trata de un proceso de aprendizaje permanente y de mejora continua y, como tal, no es momento de cantar victoria; sin embargo debemos reconocer que la promesa del presidente Duque se está cumpliendo: la velocidad crucero ya es una realidad.
“¡Vacunaron a mi papá!”, “lista mi abuela y mi mamá”, “solo faltan mis niños”, expresiones que, no hace mucho, se veían lejanas, y que hoy son cada vez más frecuentes al interior de los hogares colombianos. Ya son dos generaciones diferentes las que han tenido la oportunidad de recibir por lo menos una dosis y siguen los envíos de vacunas desde diferentes partes del mundo.
De continuar así, antes de la conclusión del presente periodo presidencial, 35 millones de colombianos, el 70 % de la población, tendrían un esquema completo de vacunación. De esta manera, y en todo el ancho de la palabra, Iván Duque cumplió y vacunó a Colombia, en contra de todo pronóstico
Por otra parte, sin perder de vista la anhelada reactivación social y económica, resulta oportuno citar un reciente análisis que realizó Corficolombiana, en el que ilustra la forma en la que los avances en la vacunación inciden en la recuperación del país. Según dicha entidad, el avance que tiene el proceso de inmunización aportaría 3,8 puntos porcentuales (pps) al crecimiento económico del segundo trimestre, 5,9 pps al del tercer trimestre; y 2,5 pps, en el cuarto.
Hoy quiero apostarle al optimismo, es el tiempo de creer y apoyar, es tiempo de vacunar y avanzar, es el momento que todos sumemos y luchemos por un mejor país.