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<b>Nadie ama a su patria porque es grande, sino porque es suya</b>
Séneca
Después de terminado el Mundial 2026 y de estar 21 años en la selección de Argentina, Lionel Messi, el astro mundial, se despidió de la albiceleste con un alto sentido emotivo y de agradecimiento con su pueblo.
En su carta de despedida escribió Leo: “Me vacié”, queriendo manifestar que, como ser humano y jugador de fútbol, le entregó lo máximo a su país para lograr jugar 207 partidos, marcar 125 goles, superar momentos críticos, conseguir dos títulos de Copa América y lo más grande y significativo que un jugador le puede dar a su país: ser campeón del mundo. Fue en Catar, dejando un legado deportivo muy alto para las nuevas generaciones del fútbol argentino.
Un ser humano muy familiar, súper apegado a los suyos y, en particular, a su padre, quien a la vez era su representante. Tal vez el fallecimiento de Don Jorge aceleró su despedida de la selección. Como él mismo lo dijo: “¿Qué va a ser de mi vida sin vos?”, frase que refleja el amor tan grande que tenía hacia su progenitor.
Un ejemplo para las nuevas generaciones. A sus 39 años de edad, más allá del fútbol, ¿qué le deja Messi a los que vienen? Su espíritu de superación personal a raíz de sus quebrantos de salud en la infancia, el fortalecimiento de su autoimagen y autoestima, la importancia de creer en él mismo y la humildad. Poco lo afectó la fama porque construyó más su gloria al convertirse en un referente de disciplina y de amor por el fútbol, por su país y por su familia. Su esposa e hijos siempre estuvieron a su lado, dándoles ejemplo y lo necesario para vivir. ¡Gracias por tanto, el fútbol y el mundo nunca te olvidarán! Gracias por enseñarnos que la verdadera grandeza se lleva en el corazón. ¡Gracias, ídolo!
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