“Dejemos que el pasado sea pasado”: Homero.
Faltando 90 minutos por jugarse, el América de Cali cuenta con la ventaja del marcador a favor 1 a 0, teniendo la posibilidad hoy de coronarse campeón.
Para vivir de una manera consciente debemos tener presente una mente activa, una inteligencia que goza de su propio ejercicio, perseverar a pesar de las dificultades y estar dispuesto a ver y a corregir los errores.
Los partidos de una final son cerrados, difíciles y se pueden desequilibrar por pequeños detalles como lo hizo el América, que aprovechó el error del DIM y fue eficaz a la hora de definir.
América ratificó que es un equipo bien trabajado. Planteó muy diferente el partido frente al Medellín y la experiencia acumulada les mostró que los partidos de la final se deben jugar de una manera diferente. Es un conjunto que se comportó bien en la zona defensiva y contraatacó al ‘poderoso’ de la montaña. Otro de los aspectos fuertes del equipo americano es su preparación física: corre, marca y termina todavía con el tanque disponible para jugar. Un reconocimiento para el profesor Ramón Vásquez y para resaltar la labor de John Valencia, Pablo César Arango y el hábil jugador Víctor Cortés.
Medellín, mientras no traicionó su filosofía de juego de tocar y manejar bien el balón, de hacer triangulaciones y de tener personalidad para jugar como lo hizo en una gran parte del partido puso en aprietos al América. En el segundo tiempo no tuvo tanto el balón y el rival le manejó los ritmos. Hay que destacar al juvenil Juan Guillermo Cuadrado, a Ómar Pérez y a Juan Carlos Quintero. Considero que el DIM debe de tener presente: trabajar y fortalecer el estado anímico de los jugadores, mejorar la pequeña sociedad de Diego Álvarez y Jackson Martínez y no traicionar su filosofía de juego: tocar y manejar el balón.