“La última de las libertades humanas es elegir nuestra propia actitud ante cualquier circunstancia”, Víctor Frankl.
En el fútbol, como en la vida, en las diferentes profesiones que nos desempeñemos estaremos expuestos a muchas presiones internas y externas. En particular en nuestra carrera de técnico de fútbol la presión crece, por ser una profesión pública, en la que cada vez los resultados deben ser casi inmediatos, y cumplen un papel predominante las pasiones de los aficionados.
Los técnicos, antes de dirigir un club, debemos hacer varias consideraciones al respecto: qué quieren los directivos conmigo en el club y cuáles son las herramientas que me van a dar para trabajar. Si soy autónomo para elegir mis colaboradores, cómo es la contratación de futbolistas en esta institución, qué injerencia tienen los dueños en las decisiones y cuál es la infraestructura para trabajar, si tengo la preparación idónea para ejercer el cargo y en cuál etapa del torneo estoy llegando. Esas, entre otras cosas, para tomar una adecuada decisión.
Es importante y muy significativo poner a prueba el principio de lealtad. Lo ideal es que, entre los técnicos del fútbol colombiano, mientras un colega esté en ejercicio en un equipo, evitar negociar mi vinculación. Así evitaríamos prestarnos a desvalorizar nuestra profesión. Actualmente hay varios técnicos en el fútbol colombiano en la cuerda floja, por múltiples razones y circunstancias diferentes, en cada uno de los casos. Ya salió Hernán Herrera de Atlético Nacional, a pesar de ser el actual campeón de la Liga. Merecía terminar este torneo. Máyer Candelo (Cali), con poca experiencia como entrenador, pero llegó en un momento muy complicado para el club. Y Juan Cruz Real (Júnior), desde que llegó, le ha tocado sortear el ambiente en contra de su llegada.
Cada caso tendrá sus posibles variables de mejoría en el menor tiempo posible. La principal es conseguir resultados. Otra es fortalecer al equipo en los diferentes temas: técnico, táctico, físico y emocional. Aún queda tiempo. Va la mitad del torneo para enderezar el camino y evitar tomar decisiones apresuradas.