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Hasta antes del paro nacional del 28 de abril, y de la sorprendente conmoción social que lo acompañó, las dos Coaliciones del ámbito alternativo, ambas aún en agitada gestación -Coalición de la Esperanza y Coalición de Pacto Histórico- habían anunciado la conformación de listas de excepción o admirables en procura de ampliar sus bancadas y aún lograr mayorías en Cámara y Senado.
Después del acontecimiento social, político y cultural de 50 días que conmovió al país, la expectativa por tales listas no solo se dispara sino que la inopia política en que quedan gobierno y mayoría parlamentaria, hace sentir la necesidad de listas admirables con mayor apremio.
El paro-conmoción experimentado in crescendo entre abril, mayo y junio mostró el enorme desfase existente entre país nacional y país político, país real y país formal. El asombroso acontecimiento, que no fue conspiración sino levantamiento popular, especialmente de la enorme franja que se ha denominado la “juventud nini”, solo se explica porque el país se gobierna en contravía del proyecto de Estado Social de Derecho.
Diciente que, con cierto tecnicismo jurídico, se hable de que el país entero, las mayorías sociales de campo y ciudad, son víctimas de un “estado de cosas inconstitucional”. Así es, por supuesto, y ello ocurre precisamente cuando se cumplen 30 años de la Constitución.
Que la gente haya hecho uso del derecho a la protesta (Constitución, Art. 37), de manera válida y legítima, en tan grandes dimensiones y con una radicalidad y sostenibilidad nunca antes vista en 200 años de vida republicana, es un hecho contundente que está expresando que la república colombiana está mal constituida, tan mal funciona que ni siquiera logra consolidar el monopolio garantista de la fuerza dado que, en forma constante, prácticamente diaria, se producen asesinatos y masacres a manos de actores violentos sin control.
Pues bien, ahí está el inconmensurable reto para la política, los partidos, las coaliciones, en particular para aquellos actores políticos y movimientos sociales que se declaran independientes, en oposición y en alternativa al nefasto actual bloque de poder el cual es, y sus congéneres antecesores, sin la menor duda, el responsable del lamentable retroceso que experimenta el pueblo y la nación colombiana.
Justo que las coaliciones alternativas asuman esta pavorosa realidad y traten de conformar listas a Senado y Cámara que susciten confianza y generen esperanza de cambio. Listas de excepción, o admirables, lo serán realmente si crean una oferta atractiva para el liderazgo y el activismo social de la protesta, en particular para los jóvenes rebeldes de las resistencias, si se generan democráticamente, si expresan programáticamente las banderas del despertar ciudadano, si se guían por criterios de democracia paritaria con plena inclusión de mujeres, si cuentan con formas transparentes y equitativas de financiación.
El acto legislativo 02 de 2015, equilibrio de poderes, crea, para agrupamientos con personería jurídica que juntos no lleguen al 15% de la más reciente votación en la jurisdicción de que se trate, la posibilidad de coaligarse. Se mantienen las personerías de partidos o movimientos participantes en dicha coalición si ella alcanza el umbral establecido. Los agrupamientos sin personería jurídica no pueden integrar formalmente la coalición, pero sí participar de hecho e incluir nombres de su preferencia en las listas.
Las listas pueden ser abiertas o cerradas según la ponderación de estas modalidades que haga cada coalición. Las listas abiertas, o de voto preferente, permiten mejor el juego de pluralidad, las listas cerradas más cohesión en programa y acción parlamentaria. Las listas cerradas son más propias de partidos con madurez para hacer un ejercicio democrático, asambleario y deliberativo, con miras a definir la inclusión de nombres. Las listas abiertas son más propias de conjuntos muy plurales de fuerzas sociales y políticas que se proponen avanzar articuladamente en una perspectiva política común. Parlamentarios, hombres y mujeres, que han cumplido con excelencia su labor legislativa y de control político, leales a sus electores, merecen continuar.
La lista abierta para senado tiene la posibilidad de generar una dinámica de movilización del voto muy eficaz, lo cual no ocurre con las listas para cámara. En listas regionales de grupos alternativos el limitado volumen de votación de cada integrante de la coalición aconseja la modalidad de lista cerrada, ello por cuanto no es fácil que un solo agrupamiento obtenga los miles de votos necesarios para asegurar una curul. Inclusive hay regiones en las que se está avanzando en la conformación de listas cerradas en las cuales se integran nombres de una y otra coalición.
La función electiva de partidos y coaliciones es preciso cumplirla con plena conciencia de la profunda crisis de la representación y de que al presente existe una afortunada tendencia a la protesta y la movilización que crea condiciones favorables para formas inéditas de democracia directa y aún para una democracia de masas. No se trata de sustituir la movilización por el voto, ni al contrario, sino de apelar en forma sinérgica y estratégica a deliberación, movilización, mandato y voto. Este repertorio de acción así articulado favorece la constitución de un genuino sujeto plural y colectivo de acción política transformadora.
Resumo: es tiempo de coaliciones alternativas y listas admirables con inclusión del liderazgo social y de la rebeldía juvenil, de figuras destacadas del mundo académico crítico y propositivo, llegó el tiempo de la democracia paritaria y diversa que inaugura en el país las listas cremallera con inclusión plena de la mujer y de las minorías. Listas admirables para transformar la institución legislativa, sustraerla de las mafias y devolverla a la ciudadanía son hoy absolutamente necesarias.
