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Personerías versus alternancia

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Luis I. Sandoval M.
02 de noviembre de 2021 - 04:00 a. m.
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La pluralidad, cualquiera sea su forma o complejidad, no es lo que hay que temer. En pleno siglo XXI las sociedades, todas, en el norte y en sur, son irremediablemente plurales. Lo que se corresponde -debe corresponderse- con ello es una institucionalidad flexible y una práctica transparente que convierta la entropía en sinergia y asegure el juego de pluralidad incluida la alternancia en los procesos electivos.

Colombia muestra una espléndida pluralidad y diversidad, pero no la tramita con reglas estables, transparentes, tranquilas (sin violencia), que faciliten el ejercicio del derecho a ser opción de gobierno que es propio de todos quienes forman parte de la dinámica agonal de la democracia donde hay adversarios, no enemigos. A todos los integrantes de una comunidad política hay que garantizarles el acceso al gobierno si compiten limpiamente con las reglas pactadas.

Perdón por el exordio un poco pesado, pero el hecho de las personerías largo tiempo negadas y luego súbitamente otorgadas afecta seriamente el proceso político que tiende a una alternancia de mayor calado que en cualquier momento pasado.

No quiero decir que haya intenciones o estrategias perversas en las decisiones de la Corte Constitucional pero, en lo concreto y práctico, las personerías otorgadas al centro político operan como un mecanismo de sustracción de simpatías de sectores medios hacia el Pacto Histórico y la personería reconocida a Colombia Humana aparece como un palo en las ruedas en la coalición que muestra hoy mayor favorabilidad en encuestas, redes y plazas (La consulta tendenciosa elevada por el Registrador al CNE tiene ese sentido).

No parece que el efecto sea negativo para la coalición continuista, ni para la Coalición de la Esperanza, ni para la que impulsa el expresidente Cesar Gaviria, ni para la que se insinúa como Coalición de la Experiencia. Tales formaciones lo apreciarán y lo dirán cuando lo consideren pertinente.

Se supone que el reconocimiento de un derecho a quien legítimamente lo reclama no trae sino beneficios. Pero no es así hoy en Colombia. Parecería que estamos ante otro capítulo de una historia ya conocida en el país: la de las “garantías hostiles”. Los pasos del Registrador no inspiran confianza, al contrario, cada día se ve que aumenta el riesgo de un gigantesco “chocorazo” (volveré sobre el tema).

Algunas personerías se perdieron por circunstancias de la violencia política -UP, Nuevo Liberalismo, Verde Oxígeno- que dejaron fuera de juego, en su momento, a importantes actores políticos que eran portadores de una postura crítica, o al menos diferenciada, frente al estado de cosas existente. Otras fueron sistemáticamente negadas para contener un movimiento de opinión y voto en ascenso como es el caso, en tiempo más reciente, de Colombia Humana.

En cierta forma el reconocimiento de derechos llega para algunos un poco tarde cuando ya habían encontrado la forma de hacer política amparándose en las personerías de otras fuerzas, inscribiendo candidatos con los avales de fuerzas jurídicamente habilitadas e igualmente proyectando el trámite de aspiraciones a través de consultas con amparo legal de una o varias personerías jurídicas.

Las personerías otorgadas amplían el espectro de actores en competencia y aumentan la oferta de avales. Todo ello puede verse como una ampliación de garantías para el juego de pluralidad, pero también como un incentivo a una mayor dispersión y fragmentación de la política. Colombia ya tiene 18 agrupamientos políticos con personería reconocida: 13 partidos y 5 expresiones de minorías étnicas.

Otro aspecto que sorprende en el momento es que, no obstante el número considerable de personerías jurídicas, muchas aspiraciones no se tramitan por vía de esos agrupamientos, sino que proliferan los grupos significativos de ciudadanos que optan por la recolección de firmas para inscribirse. Hoy el requisito para una inscripción presidencial es de 580.620 firmas válidas, casi 200.000 más que en 2018. Ya hay 37 ejercicios de recolección de firmas. Muchas más aspiraciones por firmas que por partidos y movimientos legalizados. Y aún pueden surgir otras. Increíble.

Como se ve el otorgamiento de personerías no trae solo ventajas sino también algunas dificultades serias para actores políticos en escena. Los favorecidos parecen todos halagados y contentos con sus personerías jurídicas, no así Colombia Humana donde su destacado vocero y hoy representante legal recién reconocido, Gustavo Petro, ha dicho en tuiter que si la personería que le otorgan a su movimiento afecta la coalición de Pacto Histórico, arduamente construida, sería mejor renunciar a ella o no emplearla.

La situación constatada respecto a las personerías hace necesario encontrar formas en que se aprovechen las ventajas y se minimicen los problemas. Una de ellas sería desechar la multiplicidad de personerías y decidirse, en un giro audaz, por la construcción de partidos realmente plurales, con matices o tendencias estructuradas. Menos personerías, más partidos grandes que merezcan el nombre de tales con juego real de pluralidad (tendencias) en un marco de afinidad ideológica razonable (programa) y con garantías reales de participación para sus integrantes (democracia interna).

Para el caso de los actores alternativos se tiene un ejemplo paradigmático en el Frente Amplio de Uruguay que es un partido que se define como movimiento coalición y que tuvo la experiencia de haber ganado tres veces consecutivas la presidencia de la República con personas diferentes (Tabaré-Mujica-Tabaré). Y no se resistió a la alternancia como otros malos ejemplos en el continente.

Pero este tipo de saltos cualitativos de sentido estratégico requieren gran visión, audacia y generosidad nada fáciles de encontrar u obtener. Paradójico, las condiciones para algo grande están servidas: ¿nadie sabrá aprovecharlas?

luis.sandoval.1843@gmail.com

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Hernando(58851)03 de noviembre de 2021 - 12:20 a. m.
Comparto la postura de esta columna. Una pluralidad racional, consciente, adecuada, libre en lo posible, legal y moralmente, garantizaría la continuidad de una participación activa, constructiva, duradera, en fin, encomiable.
ERWIN(18151)02 de noviembre de 2021 - 02:05 p. m.
"gran vision,audacia y generosidad" ..las condiciones estan servidas ..asi mismo ..es mas facil organizar 12 micos para una foto,que la oposicion se una ..unos se iran a ver ballenas ..Petro presidente ..todos a una ..
Atenas(06773)02 de noviembre de 2021 - 11:51 a. m.
Por donde sea y como sea, tal proliferación de normas y medidas cierran más el bosque de nuestra confusa realidad. Darles gusto a tal diversidad de movimientos, intereses, partidos, ambiciones..., como lo señala hoy el hijo de la mamá tamb. opinadora, es como querer yacer con todos al tiempo. ¡Un despelote!
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