Parece que los diferentes pasos dados en días pasados caben dentro del título que pongo a esta columna: las nuevas encuestas sobre la percepción ciudadana acerca del proceso de paz, los militares que se encuentran cara a cara con los guerrilleros en la Mesa de La Habana, la decisión conjunta de gobierno e insurgencia de las FARC de iniciar la desactivación de las temibles minas antipersona, la marcha por la vida realizada el 8 de marzo en muchas ciudades del país.
La encuesta Gallup, hecha pública el 7 de marzo, revela que va cambiando positivamente la actitud de la opinión respecto al proceso de paz. El 72% considera que fue un acierto que el gobierno desatara las conversaciones de paz con las Farc en La Habana. Este índice subió 10 puntos. Más colombianos, el 69%, antes el 58%, estima que es mejor salir del conflicto mediante la negociación que mediante las armas. El 53% piensa que esta vez sí se podrá lograr un acuerdo de fin del conflicto.
Sin embargo subsisten resistencias importantes: el 77% por ciento se opone a la participación en política de los guerrilleros si se firma el acuerdo de paz, el 57% por ciento se opone a sacrificar justicia para conseguir la paz. Hay que agregar que el 61% por ciento no cree que sea conveniente que el Gobierno acepte, por ahora, el pedido de las Farc en cuanto al cese bilateral del fuego.
El grupo de seis oficiales de alta graduación en la Mesa de Conversaciones para tratar sobre el cese bilateral de fuego, el desarme y la desmovilización es un hecho sin precedentes que el Presidente hizo público el 2 de Marzo en Madrid. Las partes acaban de declarar que la experiencia del primer encuentro a este nivel en la ronda 33 fue enteramente positiva. Se reforzó esta impresión con el anuncio del acuerdo sobre desminado de importantes territorios donde la población civil ha puesto el mayor número de víctimas.
A estos hechos se suma la circunstancia de las expresiones ciudadanas favorables al proceso, entre ellas, el trabajo del Frente por la Paz en el seguimiento del cese de fuego unilateral de las Farc y la marcha por la vida realizada el 8 de marzo por convocatoria del Profesor Antanas Mockus. Sin duda la designación de Bernard Aronson como delegado oficial del gobierno norteamericano para los diálogos, la visita de Kofi Annan y los nuevos pasos de apoyo anunciados por la Unión Europea aumentan el balance positivo de las últimas semanas.
Contrastan con esas buenas noticias la toma de un municipio en el Chocó por los paramilitares, las amenazas cada día más frecuentes y más duras a activistas de la paz, un Plan Nacional de Desarrollo que se llama de paz y tiene mucho de guerra.
“Los paramilitares entraron al río Purricha (Bajo Baudó-Chocó) a las comunidades de Villanueva, Birrinchao, Pimporrodó y El Pital desde el día de ayer 3 de marzo de 2015. Ya ha habido enfrentamientos con el ELN. Las comunidades indígenas hablan de la presencia de más de mil paramilitares. Llamaron para informar sobre la grave crisis humanitaria que están viviendo estos pueblos Embera. Estas mismas personas y sus familiares en este momento están huyendo en el monte, sin comida y sin abrigo”. (Coordinación Regional del Pacífico Colombiano)
Resumen: es cierto que en muchas formas reales y simbólicas se avanza en desminar los espíritus y los territorios, pero es igualmente cierto que se están dando nuevas formas de minar el camino de la paz. La paz necesita mayores certezas para abrirse camino.
lucho_sando@yahoo.es @luisisandoval