En notas sueltas he resaltado el valor del comunicado que produjo el Comité Nacional de Paro CNP el 19 de mayo porque me parece que él contiene los elementos y las características de lo que podría llamarse la ética de la protesta. Tema para debatir. En aras de superar la fugacidad de lo que va por redes incluyo aquí su texto completo:
“Después de 21 días de plurales y monumentales manifestaciones en casi todos los territorios del país, se reconocen y se evidencia la justeza de los reclamos y de las protestas.
La realidad es incuestionable, todas las señales indican que el país necesita y reclama con urgencia un cambio de rumbo, una agenda para superar los vergonzosos e insostenibles niveles de pobreza, desigualdad, discriminación y exclusión. El único que no está viendo esas señales es el gobierno nacional.
Los problemas sociales se abordan con diálogos y negociaciones, con identificación y priorización de soluciones, con la exposición pública de argumentos y no con el uso de la fuerza, o con la sinrazón de la violencia, menos aquella que se ejerce desde el propio Estado. En el Acuerdo de paz se tienen varios instrumentos para abordar los conflictos sociales, en especial el establecido en el punto 2.2.1 garantías para el ejercicio de la participación y la protesta social.
La orden presidencial de usar toda la capacidad de las fuerzas armadas para acabar con el Paro Nacional, es una declaratoria de guerra, que pone en inminente riesgo los derechos de millones de colombianos que seguirán protestando, y antes que resolver agravará la situación, y hará mucho más difícil llegar a una solución.
El gobierno nacional no se conduele, no se escandaliza y no quiere actuar contra la brutal violencia policial desatada contra los manifestantes que ya ha tomado dimensiones de una masacre: 51 homicidios, 611 personas heridas, 37 con lesiones oculares, 64 heridas por arma de fuego, 1502 detenciones arbitrarias, y 87 personas víctimas de violencia basadas en género.
Hemos convocado desde el 28 de abril a movilizaciones, siempre de manera pacífica, y sin poner en riesgo la vida, la salud, la alimentación de los colombianos. Se equivoca el gobierno nacional tratando de confundir cuando nos emplaza a condenar la violencia, siempre la hemos rechazado como forma de protesta.
El ejercicio de la protesta genera en sí mismo traumatismos en el funcionamiento regular de la sociedad, se trata de eso, de evidenciar los reclamos, llamar la atención, de lograr abrir espacios y posibilidades que las instituciones no han permitido.
Por eso los bloqueos hacen parte de las posibilidades legítimas para el ejercicio de las protestas, siempre que no afecten la vida, la salud o la integridad de las personas. El Comité Nacional de Paro desde el inicio ha generado los corredores humanitarios, y ha convocado a que con el diálogo se llegue a acuerdos con cada sector de la ciudadanía que se encuentra protestando y así lo seguiremos haciendo.
Continuamos con el fortalecimiento del Paro Nacional con la convocatoria de hoy 19 de mayo, a una gran jornada nacional de movilización pacífica, y con la Caravana nacional de solidaridad hacia Cali, los días 21 y 22 de mayo. A parar para avanzar – Viva el paro nacional. Comité Nacional de paro”.
Nunca una protesta social había tenido tan justas, abundantes, sentidas y conocidas motivaciones. Explícitamente se apela al cumplimiento de los fines del Estado social de derecho y a disposiciones precisas del Acuerdo de Paz. Nada es caprichoso, o improvisado, o ajeno a libertades y derechos propios de la democracia.
La protesta está precedida de insistentes pedidos de diálogo y cuando estalla, ya en el 21N de 2019, lo primero que hace es reiterar al Gobierno la apertura de un diálogo real y eficaz sobre los problemas y soluciones planteados.
Hoy ya está abierto el diálogo con carácter de negociación. Todo el país, el mundo entero, espera que el diálogo en curso lleve a prontos y sustantivos acuerdos.