27 Aug 2021 - 5:00 a. m.

“Agua paso por aquí, cate que no lo vi”

Madame Papita

Madame Papita

Columnista

Hay cosas en la vida que nos hacen hacer clic con las personas: una canción que podemos cantar a grito herido sin haberla ensayado nunca, las horas de conversación sobre una buena serie, libro o película de donde bien se podrían sacar nuevas temporadas y sagas completas y, por supuesto, la comida. Y en ese inmenso mundo hay un punto determinante: si te gusta el aguacate eres mi amigo y si no, a metros de acá.

Con la comida me pasa que me crea desconfianza, por ejemplo, la gente que no puede ver un aguacate ni pintado en unas medias… ¿Cómo pueden existir? Para mí es el complemento perfecto de todas las comidas, como por ejemplo una arepa con queso al desayuno. También es el mejor acompañante, y de lejos, de una carne, pollo o cualquier proteína sea animal, vegetal o de cualquier otro reino. Y, por supuesto, la compañía perfecta de mi sopa nocturna, o ¿díganme algo de una sopa de tomates frescos, albahaca, queso y aguacate?

Podríamos enumerar muchos productos a los que la gente les tiene fucú, desde el cilantro, porque “me quedan cosas en los dientes”; hasta el pimentón, porque les cae pésimo (prueben quitarle la cáscara). Hay una muy compartida, que además respaldo: el pánico por todo lo que conocemos como interioridades de los animales, como entrañas, buche, bofe, cachete, etc. Como en todo, entre gustos no hay disgustos, pero tenemos que ser capaces de respetar con tolerancia la diversidad gastronómica.

Mi abuela diría “¡pruebe! No está obligado a que le guste, pero si a comérselo”. Hay relaciones básicas en ese aprender a probar sin sacar la lengua, a mirar y quizá enamorarse. Pero, sobre todo, está el empezar a conciliar esos pequeños premios de nuestra comida. Hoy en día, Colombia es un superproductor y exportador de aguacates. Gracias a Dios, todo el año vemos aguacates en diferentes variedades en la calle, en los mercados, y hasta los compramos directo a los cultivos, que gracias a Instagram salen derecho a la mesa desde cualquier lugar del país.

El aguacate sí es fruta, así insistan en negarlo, sino busquen en Tiktok “aguacate es potasio”. No nos educamos en su versión dulce, y yo la verdad soy de esas que no soy fan ni del helado y mucho menos del sorbete dulce. Me quedo con el guacamole, el aguacate en tajadas y el bocado con cuchara; con un tostón con carne mechada y salsas, y el ajiaco con alcaparras, crema y aguacate.

Colombia se ha puesto en la tarea de ser un productor ejemplar, permitió un amplio proceso de sustitución de cultivos y facilitó la capacitación en nuestro campo. Literalmente un buen aguacate es un premio en el día, una cadena productiva madura y ejemplar, y un gran producto que valoran en el exterior.

@ChefGuty

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