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Ni plazo que no se cumpla, decían en mi casa. Y hoy, a dos días de las elecciones de Congreso y de las consultas, no puedo dejar de pensar en algo simple: ojalá este voto no valga una caja de lechona, un bulto de papa o unos materiales para la construcción.
Quienes nos acompañan desde antaño saben que este espacio nunca ha sido indiferente al ejercicio democrático. Y con más razón ahora, cuando vivimos quizás una de las elecciones más polarizadas de nuestra historia reciente. Entonces, en medio de tanto ruido, lo mínimo que deberíamos hacer es informarnos para tomar decisiones no desde la rabia ni desde la ilusión fácil, sino buscando unos puntos básicos: qué propone cada candidato para el país, pero también qué propone para las industrias que realmente sostienen nuestras regiones.
Desde esta cocina siempre hemos procurado ser incluyentes y respetuosos, pero no ingenuos. Aquí no comemos cuento. Ni en pagos disfrazados de favores, ni en reconocimientos brillantes que no cambian nada, ni en promesas mágicas que duran lo mismo que un discurso de campaña.
Porque en el mundo real la producción de lechones es la que es; no la del universo entero presentada en una feria. La papa vale por su origen, por su semilla nativa y por la historia de quien la siembra, no por el empaque de una multinacional. Y nuestros campesinos siguen esperando algo mucho más sencillo que grandes discursos: una lista básica de necesidades que, año tras año, sigue sin cumplirse.
Las elecciones de Senado y, sobre todo, las de Cámara de Representantes deberían ser precisamente eso: la oportunidad para elegir quién defiende de verdad nuestras regiones. No quién grita más fuerte ni quién promete más.
Es hora de despertarnos y dejar de delegar la responsabilidad. No hay excusas, ni pereza, hay cumplimiento. Los colombianos con valores, intereses y grandes sueños, siempre seremos más.
Si queremos que las cosas cambien, también debemos hacernos responsables de por quién votamos. En eso, es muy importante tener en cuenta los intereses y prioridades de cada uno. Por ejemplo, en esta mesa, que vive preocupada por las cadenas productivas del sector gastronómico, nos hacemos algunas preguntas básicas, como un buen comienzo para tomar una decisión:
¿Sabemos si el candidato que apoyamos tiene proyectos concretos para mejorar las condiciones de los productores y campesinos de su región?
¿Cuáles son sus propuestas para apoyar a las micro y pequeñas empresas del sector gastronómico en medio de las alzas de precios que enfrentamos todos los días?
¿Existen planes de capacitación y educación para el sector que permitan que más cocineros, productores y emprendedores puedan crecer?
Preguntas sencillas. Preguntas necesarias que nos invitamos a plantearse, o a ajustar desde sus necesidades y preocupaciones.
Porque si entramos a discutir leyes anticorrupción, inversiones sociales, seguridad o desarrollo regional, probablemente no nos alcanzaría la vida. En el papel los planes de gobierno lo aguantan todo. En la realidad, muchas veces se cumplen a medias… o bien poco.
Por eso conviene empezar por lo esencial:
¿Me llega agua potable todos los días?
¿Tengo luz de manera estable?
¿Qué beneficio real trajo mi último voto?
Ya para ir cerrando, hay otra coincidencia que no deja de ser simbólica: este 8 de marzo, día de las elecciones por si alguien no lo tiene claro, también se conmemora el Día Internacional de la Mujer. Sería bueno entonces preguntarnos algo más:
¿Qué políticas de género existen realmente en nuestras regiones?
¿Cómo se reconoce el trabajo de las mujeres en la agroindustria, en la gastronomía, en el campo y en tantas otras tareas que sostienen la economía cotidiana del país?
Porque para discursos de campaña que prometen valores, equidad e igualdad… ya hemos tenido suficientes. Que sea el momento de buscar personas que realmente pasen a la acción, busquen el respeto y logren que Colombia sea un país en paz.
Último hervor: tanta discusión “seria” pide un cambio de tercio. Y como alguien me dijo que, según algún genio, el fútbol es la cosa más importante de las menos importantes, pues entremos a esa cancha. Ya faltan menos de 100 días para el Mundial, y las sobremesas sobre el tema serán cada vez más comunes. Importante estar medio enterado para no quedarse afuera de la conversación. Algunos tips: a finales de marzo la selección Colombia tendrá unos partidos amistosos para ir definiendo su nómina. Esperemos que no pase nada malo con nuestros cracks. Además, ya parece claro que la gran despedida antes de viajar a México, que será el cuartel de operaciones para la primera ronda, será en Bogotá a finales de mayo, el viernes antes de la primera vuelta. Ojalá sea una fiesta de color y paz, donde los jugadores se vayan cargados de buena energía. Las vueltas que da la vida: esta Papita hablando de fútbol, quien lo creyera. Habrá que ir pensando en menús pa’ tanto partido.
