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Audiencia de imputación a Enrique Vives por accidente en Gaira, Santa Marta
Este viernes continúa la audiencia de imputación de cargos contra Enrique Vives Caballero, quien debe responder por el delito de homicidio culposo por atropellar a siete jóvenes, (seis muertos y un menor herido), en el sector de Gaira, en la vía que comunica a Barranquilla y Santa Marta.
Este viernes continúa la audiencia de imputación de cargos contra Enrique Vives Caballero, quien debe responder por el delito de homicidio culposo por atropellar a siete jóvenes, (seis muertos y un menor herido), en el sector de Gaira, en la vía que comunica a Barranquilla y Santa Marta.
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26 Oct 2018 - 5:00 a. m.

Provócame

Madame Papita

Madame Papita

Columnista

Levantarse con el olor de un café fresco, llegar al mediodía y que el aroma del almuerzo lo lleve a uno directamente a la cocina a destapar la olla, y salir en la tarde a buscar un mordisco dulce son momentos que le mueven a uno el piso. Pequeñas seducciones que desde el olor o desde el saboreo de un recuerdo nos hacen comer con placer y gusto, de eso va el gozo de vivir con los cinco sentidos, del único y buen vivir, para mí.

Los sentidos son quizás la herramienta más importante para un cocinero, pero creo también que un comensal sin olfato y sin gusto es un desafío grande y aburrido. Si no, piensen en una escena que tenemos casi todos en la cabeza de la película Ratatouille. La angustia del mesero patinando, la cocina hirviendo a tope produciendo muchas comidas y el malvado crítico Anton Ego (Peter O'Toole) cae rendido al plato cuando en un solo mordisco es llevado de regreso a su infancia, un lugar seguro y feliz. Bueno, eso mismo nos pasa a todos cuando decidimos comprar siempre el pan en la tienda del vecino porque tiene algo indescriptible pero sabroso, buscar un tinto en el mismo lugar y saborearlo siempre, y regresar tranquilo a almorzar a diario al lugar donde todo nos sabe a casa.

Es pecaminoso llegar y sentir que la salivación aumenta solo pensando en lo que se comerá, donde la carta es amplia y suficiente para provocar e invitar, y donde el ideal es sentarse a compartir sin afán. ¡Este ritual para mí no tiene precio! Pero, además del olfato y el gusto, volver a lo básico de sentir y disfrutar esos momentos de tocar, palpar texturas y antojarse también tiene su gracia. La comida despierta todos los sentidos, da ganas de seguir probando... y provoca comerse la vida a mordiscos.

¡Yo necesito que me provoque todo en la vida!, desde el simple sorbo de jugo de mango, hasta un beso apasionado. Cada cual es libre de ponerle sal y pimienta a la vida, pero lo que sí no tiene gracia alguna es comer desganado, como decía mi abuela. Provóquense, conquisten su paladar y vuelvan a esos lugares donde la boca se les llene solo con pensar en que repetirían hasta el postre.

Y algo que a mí siempre me provoca es una buena lechona, crocante por encima y con un buen relleno al estilo de la mejor tradición tolimense. La como en el estadio, en el supermercado, en mis viajes por ese departamento y hasta en un fino concierto de Sting; una buena lechona mata cualquier fina hamburguesa. Y si quieren comer las mejores no pueden perderse este fin de semana el Festival de los Sabores Tolimenses que se realizará el día 27 en Ibagué… a mí ya me sabe la boca a insulso, arepa y mi amada lechona.

@Chefguty

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