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Venezuela: lo que no se cuenta se olvida

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Madame Papita
09 de enero de 2026 - 05:00 a. m.
“En medio de la polarización, contacté a amigos y colegas para hablar de los sabores y lugares más queridos de Venezuela”: Madame Papita.
“En medio de la polarización, contacté a amigos y colegas para hablar de los sabores y lugares más queridos de Venezuela”: Madame Papita.
Foto: EFE - Fernando Sanz
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“Venezuela me sabe a cachapas, tequeños, pabellón y AREPAS. A la panadería Danubio y sitios turísticos como Canaima y Los Roques”: F. A.

Venezuela me ha regalado amigos, familia elegida, sabores y grandes aprendizajes sobre la resiliencia de miles de familias. También música que adoro, como Yordano, Franco de Vita, Ricardo Montaner y Los Amigos Invisibles, y novelas que viven en mi memoria. En medio de la polarización, contacté a amigos y colegas para hablar de lo importante: sus sabores y lugares más queridos. Son recuerdos cargados de amor. Respetemos opiniones, mantengamos viva la memoria y soñemos con un futuro menos confrontativo y con su resurgir.

Helga Blaha (@helgablaha), pastelera venezolana de familia alemana y hoy colombiana. La conocí en un paseo y me impactó profundamente una frase suya: “Nos han dado casi todo, pero seguimos sin ser nadie en situaciones como el acceso a servicios y a la banca. Gracias, Colombia, por todo lo que nos han brindado”.

“Todos somos migrantes (…). Migramos dentro de nuestro propio país cuando nos mudamos a otra ciudad para construir un futuro y empezamos a conocer una cultura cercana y distinta a la vez. Migramos de amores, de trabajos, de estaciones. Después de la lluvia valoramos el sol, y después de mucho sol, la lluvia”.

“Vengo de una familia de migrantes y durante mucho tiempo me costó entender el amor que mi abuela sentía por Venezuela, por encima de su Alemania natal, un país tan avanzado frente al mío, hasta que me tocó migrar. Llegué a un nuevo país donde lo cotidiano para muchos era extraordinario a mis ojos: guanábanas gigantes, calles que invitaban a caminar durante horas, algo impensable de dónde vengo. Caminar, al principio, era un placer constante”.

“Comencé a descubrir nuevos sabores, frutas, comidas y formas de compartir la mesa. Cada descubrimiento superaba al anterior. Siempre he defendido nuestra cultura gastronómica porque nos identifica, nos da sentido de pertenencia y forma parte de nuestro ADN, de nuestros recuerdos más bonitos y de la infancia. Hasta que migramos, y lo primero que empacamos en la maleta son esos sabores”.

“Lo más bello de la migración es la mezcla de culturas, colores y sabores. Esa unión entre lo que traen los de afuera y lo propio, que con el tiempo se vuelve uno solo. Aunque al inicio resulte incómodo, termina siendo cotidiano”.

“No quiero dejar de sentirme migrante en mi propio país, que ahora es Colombia, para seguir maravillándome con cada paisaje, sabor y color que ahora también son míos. Agradezco a la vida por sacarme de un letargo que parecía perfecto, y permitirme descubrir esta nueva casa. Como forma de gratitud a Colombia, construí el proyecto gastronómico que lleva mi nombre, donde fusiono postres tradicionales colombianos con técnicas de pastelería de vanguardia, teniendo al cacao, las frutas y los sabores del territorio como protagonistas. Soy pastelera de profesión e investigadora de sabores y culturas por vocación, y espero que la vida nos siga moviendo para construir un mundo multicultural, sin fronteras ni diferencias, al menos desde la gastronomía”, concluye Helga.

José Iskandar (@food.o.grafo) es fotógrafo gastronómico. Lo conocí por redes sociales y por amigos que hablaban de su fotografía. Este fin de semana, al ver sus historias en Instagram, entendí la impotencia de tener que lidiar con “sabios internacionalistas” que necesitan agredir para sentirse poderosos.

“Emigré a Colombia hace 16 años, pero sigo disfrutando profundamente los sabores de mi Venezuela. Cada vez que puedo preparo arepas. Mis rellenos favoritos son la dominó (caraotas negras con queso blanco rallado) y la reina pepiada. También disfruto los tequeños, las mandocas y el pabellón. En Navidad no faltan el pan de jamón, las hallacas y la ensalada de gallina”.

“Tuve la oportunidad de viajar bastante por Venezuela y, a nivel natural, Los Roques y Canaima son los lugares que más me impactaron. Creo que todos deberían visitarlos alguna vez por su magia especial. También hay destinos maravillosos y más accesibles como Morrocoy, Isla de Margarita, Mochima, Los Llanos y Mérida”.

Mireya Azuaje (@mireyaazuaje) es una venezolana exiliada en Estados Unidos que conocí durante este proceso de construir un servicio que beneficie a muchos dentro de la Cadena de Favores. Vive, respira y honra su venezolanidad.

“Lo que más extraño son mis Andes venezolanos, la arepa de maíz pelado con cuajada hecha en fogón, el dulce de tomate de árbol de mis tías y mi querido Batatal, un pueblo que desborda cariño. También extraño Valencia, donde viví mis últimos años, y sus playas cercanas: Tucacas y Cayo Sombrero. Entre los lugares que siempre recomiendo están Mérida, la Colonia Tovar y los Médanos de Coro”.

Último hervor. Cedo este espacio a quienes han tocado mi corazón con sus publicaciones, recomendaciones y con la muestra constante de su trabajo incansable en la diáspora.

@MadamePapita

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Alvaro Bernal(31173)Hace 3 horas
Que importante , escribir y leer mensajes positivos sobre Venezuela y Colombia. Y alejados de los comentarios; necesarios a veces pero,poco constructivos.
profe(56525)Hace 3 horas
Muy bonito e interesante. Muchas gracias.
William Velasco velez(16260)Hace 5 horas
Extraordinaria columna
Gines de Pasamonte(86371)Hace 11 horas
Excelente conocer un poco de la gastronomía de nuestro hermano país, Madame.
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