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Al cumplir un siglo, “Wozzeck” sigue vital

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Manuel Drezner
09 de enero de 2026 - 08:50 p. m.
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Hace un siglo fue el estreno de la última gran ópera de la historia del arte lírico, “Wozzeck”, del ilustre compositor Alban Berg. Una obra maestra que borró la distancia entre tonalidad y atonalidad y que es una increíble creación que además en cada escena usa una forma musical diferente, entre ellas el tema y variaciones, la fuga, la forma sonata, el pasacalle y también las invenciones de las que fuera maestro nadie menos que Bach. Para esa ocasión el director Erich Kleiber hizo más de cien ensayos y a pesar de algunas protestas de los neonazis, la ópera tuvo un éxito notable no solo en Berlín, donde se estrenó, sino en otras grandes casas líricas en las cuales la acogida fue triunfal. Curiosamente, el único lugar donde la obra fue recibida con frialdad fue en la musical Viena, donde el público burgués la rechazo. Quizá la razón fue que se trataba de una obra expresionista donde hay un realismo psicológico que contrastaba con el realismo social de las óperas veristas.

La obra estaba basada en una pieza teatral inconclusa de Buchner, donde se narran los crueles experimentos de un médico en un soldado al que tortura espiritualmente hasta la locura, al mismo tiempo que el soldado tiene problemas porque su esposa se ha enamorado del tambor mayor de la banda marcial. Todo eso lleva a un final horroroso en donde Wozzeck, el soldado, mata a su esposa y la arroja al agua (momento que Berg describe con el sonido de las burbujas que suben mientras el cadáver cae) y se suicida y donde fuera de eso el hijo, que está jugando a los caballitos, oye la noticia de la muerte de sus padres y sigue indiferente jugando a los caballitos. Eso puede parecer escabroso, pero lo cierto es que la forma maestra como la música de Berg transmite los sentimientos de cada personaje, ha hecho de esta obra algo que figura en los repertorios de las principales casas operáticas del mundo.

Entre nosotros, hace unos años, se anunció que “Wozzeck” sería estrenada en Bogotá, pero por esos misterios internos de los organizadores, esa representación nunca se llevó a cabo. Es una lástima, ya que hubiera sido una interesante oportunidad para que el público capitalino conociera de primera mano esa creación sublime.

Sea como fuere, en “Wozzeck” se encuentra la culminación de los desarrollos de muchos años de arte lírico, donde la realidad externa se deforma para expresar la verdad interior, con un desarrollo de personajes casi único y donde música y drama se complementan en forma ejemplar. La obra ha sido programada en numerosas casas operáticas y de pronto somos tan de buenas que el proyecto de presentar “Wozzeck” en la ciudad resucite.

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Gines de Pasamonte(86371)Hace 11 horas
En la tradición italiana, don Manuel, la última gran ópera es la inconclusa de Puccini: “Turandot”, Zürich 1917, por supuesto que Wozzeck 1925, inicialmente tuvo una acogida no muy calurosa como todo lo que “huela” a Schönberg, por ello los entendidos aconsejan que el mejor modo de seguir a esta ópera de Berg: “no es seguirla musicalmente escena por escena, sino dejarse envolver por la acción, seguir a los personajes en su situación psicológica”. ¡Muy bien, don Manuel! ¡Venturoso y fecundo 2026!
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