El nombre de Noah Greenberg puede que no diga mucho a amantes de la música hoy día, pero fue una figura clave en el renacimiento de la música antigua en nuestros tiempos. Se cumplen 60 años de su prematura muerte cuando solo tenía cuarenta y seis, pero en ese corto lapso dejó una huella profunda, ya que se convirtió en uno de los pioneros en interpretar música medieval y renacentista con criterios que buscaban autenticidad histórica. Aunque hoy el concepto de “interpretación históricamente informada” está mucho más desarrollado, en los años 50 y 60 del siglo pasado, Greenberg fue un auténtico innovador.
Uno de sus mayores logros fue acercar al gran público a repertorios que habían permanecido prácticamente olvidados durante siglos. Entre sus logros está el haber desenterrado obras como el Drama de Daniel, un drama litúrgico del siglo XIII que él con su conjunto llevó a los escenarios modernos con enorme éxito. Es interesante recordar que el lamentado Hernando Caro Mendoza montó esta obra entre nosotros.
Greenberg entendía que la música antigua no debía ser tratada como una pieza de museo, sino como una experiencia viva y su trabajo influyó en generaciones posteriores de intérpretes de ese repertorio. Su legado perdura ya que ayudó a sentar las bases para ese movimiento de música antigua que florecería, con figuras y conjuntos que profundizaron la reconstrucción histórica de sonidos, instrumentos y estilos interpretativos. Por tanto, Greenberg fue un pionero, alguien que abrió una puerta hacia el pasado musical y logró que ese pasado volviera a sonar con fuerza en el mundo moderno.
Greenberg con su conjunto llamado Pro Música Antigua, visitó Bogotá y dio conciertos inolvidables que, quienes tuvimos la fortuna de escuchar, catalogamos entre las grandes experiencias musicales de nuestras vidas. Tuve la oportunidad de compartir con él algunas veladas y a sus méritos musicales habría que agregar su calidez y la manera como sabía transmitir sus ideas con profundidad pero sin pedantería. Afortunadamente, Greenberg dejó una herencia discográfica relativamente abundante y escuchar sus discos es una experiencia asombrosamente íntima. Fue un gran señor y un gran músico y contribuyó en forma efectiva a que un importante repertorio musical olvidado por siglos volviera a tener vigencia.