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El arte degenerado y Karl Buchholz

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Manuel Drezner
29 de mayo de 2026 - 01:00 p. m.
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Hace unos días se exhibió en la ciudad un documental sobre el llamado arte degenerado que el repugnante nazismo promovió como política de Estado. Los nazis bautizaron así a expresiones culturales contrarias a su odiosa ideología y vale la pena recordar que en su promoción participó el que posteriormente sería librero bogotano, Karl Buchholz. El papel de Buchholz en el desarrollo del llamado arte degenerado durante el régimen nazi fue complejo. Él desempeñó una función importante dentro del sistema de comercialización de obras confiscadas por los nazis. Su actividad muestra cómo la persecución cultural del nazismo no solo dependió de decisiones políticas y policiales, sino también de intermediarios económicos y comerciantes de arte.

Cuando el gobierno nazi decretó la eliminación de lo que llamaba arte degenerado, apareció Karl Buchholz, quien era librero y propietario de galerías en Berlín. Su conocimiento del mercado internacional del arte lo convirtió en una figura útil para el gobierno. A partir de 1938 fue uno de los cuatro marchantes autorizados por el régimen para manejar y vender obras confiscadas y recibió el encargo de colocar estas obras en mercados internacionales con el fin de conseguir fondos para el Estado.

Era una contradicción ya que mientras que el régimen calificaba estas obras como corruptas, al tiempo reconocía su valor económico. Buchholz actuó como intermediario en ese proceso y participó activamente en transacciones relacionadas con la venta de obras de colecciones judías expropiadas. Irónicamente, su socio en Nueva York, a través del cual vendía esas obras, era un judío expatriado llamado Kurt Valentin. La paradoja es horrible, ya que un régimen antisemita utilizó a un comerciante de origen judío para ayudar a vender internacionalmente el mismo arte moderno que denunciaba públicamente como degenerado. De todos modos, hay quienes afirman que la actividad de Buchholz lo convirtió en parte activa del aparato de persecución cultural nazi.

Tras la Segunda Guerra Mundial, Buchholz continuó su carrera y acabó estableciéndose en Bogotá, donde fundó una librería con sala de exposiciones. En la ciudad murió casi centenario, después de haber sido estafado por una enfermera que abusó de su proximidad. Su caso muestra que la persecución del arte durante el nazismo no se limitó a censurar artistas o cerrar exposiciones, sino que también implicó redes comerciales y actores privados que ayudaron a ejecutar las discutibles políticas culturales del régimen.

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Dora Finger(1anyy)30 de mayo de 2026 - 05:07 p. m.
Wikipedia tiene la misma Info que dio el columnista, dizque fue uno de los 4 elegidos por Gobbels para que hicieran negocios con los que los nazis llamaban "entarte Art" tiene usted, Sr. Drezner otras informaciones?
Dora Finger(1anyy)30 de mayo de 2026 - 04:56 p. m.
Siempre encontré interesante el apellido de él. Era librero y su nombre contenía las palabras Libro y Holz, en Alemán, Buch y Madera...esta última es la base para hacer papel.
Dora Finger(1anyy)30 de mayo de 2026 - 04:52 p. m.
No voy a criticar fuerte. Quizás con este "trabajo logró salvar algunos libros, que talvez, no existiesen hoy y no podríamos leer. Interesante sería que el columnista nos informara de dónde tiene esta Info. Por favor! Arte y la Literatura han seguido está ruta a través de los siglos. Trataré de conseguir Información al respecto. Los libros que no conseguía en las calles de Bogotá, siempre los conseguí en la Bucholz. Increíble creer esa conducta de este señor. Pero todo es posible bajo el sol.
Tulio Claudio (70717)30 de mayo de 2026 - 02:11 p. m.
Sorpresas te da la vida, la vida te da sorpresas. Rubén Blades ? Pedro Navaja?
SALOMON KERTZMAN(71695)30 de mayo de 2026 - 11:18 a. m.
Ufffff, otro Reichel Dolmatoff.
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