Ya ha pasado la temporada de elecciones y, como tanto se habló de política durante ella, no sobra tomar el tema una vez más para recordar que el cine a través de los tiempos ha tratado el tema político para ahondar en muchas características comunes a esa actividad. Conste, antes de seguir adelante, que me refiero a la política en general, sin meterme en la cuestión partidista, que es la que menos importa en estos casos, ya que la política bien llevada es una actividad noble y necesaria a la humanidad, mientras que el partidismo, en especial cuando tiene características fanáticas, es algo discutible en el mejor de los casos y repugnante cuando llega a los extremos del fanatismo.
Dicho esto, para mi uno de los grandes .filmes políticos de todos los tiempos es la ganadora del Oscar de 1949, All the king’s men, en la cual se muestra como nacen los demagogos que prometen todo y alcanzan poder gracias a engañar al pueblo. Es un retrato magistral de esa estirpe que abunda en todas partes, cuyo ascenso se basa en decir mentiras que halaguen a sus seguidores y en hacer promesas que nunca cumplen.
Otra brillante película política es, desde luego, “El ciudadano Kane”, de Orson Welles, que en muchos medios se considera la mejor cinta de la historia y que igualmente retrata a quien se respalda en el poder de las comunicaciones para su crecimiento. No hay que olvidar “La batalla de Argel” de Pontecorvo, que muestra cómo se crea la necesidad de resistencia a los gobiernos despóticos. Se debe mencionar igualmente “Z”, de Costa-Gavras, una imagen impresionante de la opresión de los estados totalitarios.
Otra película política interesante es “El conformista” de Bertolucci, sobre la manera como los oportunistas se adhieren al partido reinante, en este caso el fascista, por la necesidad de pertenecer. En “Todos los hombres del presidente”, se demuestra cómo una prensa libre e independiente puede revelar los abusos de los políticos. Se trata en este caso de describir cómo unos periodistas valientes desenmascararon los abusos de Nixon. Hay otra cinta llamada “El candidato” donde se revela cómo durante una campaña electoral se sacrifican creencias e ideales y se hacen promesas que no se cumplirán, con el fin de ganar votos.
Por el lado negativo, puede mencionarse la cinta muda “El nacimiento de una nación” de Griffith, que presenta un retrato halagüeño de esa organización racista que fue el Ku Klux Klan y que es un ejemplo de cómo se puede hacer gran cine para respaldar ideas repugnantes. Son, desde luego, muchísimas más las películas que giran alrededor de la política, pero las citadas antes son gran cine y presentan muchas ideas para analizar.