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Azriel Bibliowicz acaba de sacar a luz un libro de ensayos, bajo el título de “La expectativa de lo imposible”, bajo el sello editorial de Ariel, y uno de ellos plantea la sugestiva pregunta de si el escritor nace o se hace. Me adelanto a decir que la respuesta que da el ensayo es que el escritor sí se hace y Bibliowicz, como fundador de la Escuela de Maestrías de Escrituras Creativas de la Universidad Nacional, debe saberlo muy bien, porque ese centro académico precisamente fue diseñado para formar escritores. En el ensayo, que lleva el mismo título del libro, el autor muestra elocuentes argumentos para respaldar su tesis con ejemplos que van desde Homero y Virgilio, pasando por Chaucer y Rulfo, hasta llegar a Kafka, y en los cuales acaba con mostrar que la relación entre el arte y el tratar de conquistar lo imposible es el mito de Orfeo y Eurídice, donde hay un castigo por el hecho de mirar atrás. Uno podría agregar que la labor de hacer escritores debería incluir la enseñanza de técnicas, pero lo cierto es que Bibliowicz muestra elocuencia y erudición en este interesante ensayo.
Hay una docena más de ensayos en la obra que se comenta, algunos ya publicados y otros inéditos, pero que cubren una amplia gama de temas, todos tratados con una erudición impresionante, además de un acopio bibliográfico envidiable, como lo muestran las diez páginas de libros consultados con los que se cierra el libro.
La lista de ensayos incluye estudios sobre Whitman, el Ulises de Joyce, Beckett y aspectos de la novela de Jorge Isaacs, referencias a Don Quijote y la Inquisición e incluso a la existencia de ermitaños en los libros de caballería. No se aclara que los llamados caballeros andantes nunca existieron en la realidad, sino que eran la equivalencia a los superhéroes de los cómics de nuestros tiempos, pero eso es un comentario de paso. Sí es interesante que nuevamente se traiga a cuento (como lo hizo en sus tiempos Gómez Valderrama) la posibilidad de que Cervantes hubiera podido acabar como escribiente en Cartagena. Si eso hubiera sucedido, tal vez el Quijote nunca hubiera visto la luz.
En resumidas cuentas, la colección que presenta Azriel Bibliowicz no solo es de gran valor intelectual sino que además tiene la cualidad de ser amena, lo cual permite que el libro se lea con agrado y que de él se puedan derivar lecciones sobre la vida literaria sobre los secretos ocultos del arte de escribir. Es, por tanto, libro altamente recomendable.
