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La presente misión de Artemis II de viajar hacia la Luna y regresar ha traído de vuelta las teorías conspirativas alrededor de la llegada a la Luna del Apolo 11 en 1969. Una parte de la población está convencida que aquella hazaña no fue sino una farsa creada para fines publicitarios y que el hombre nunca alunizó. Quienes eso afirman aducen argumentos tales como que la bandera que aparece en las fotos aparenta moverse, lo cual es imposible porque en la Luna no hay viento, o que esas fotos muestran sombras que solo podrían crearse en un estudio. Tratan de parecer más científicos diciendo que existe el cinturón de Van Allen, que los astronautas hubieran debido atravesar y eso les hubiera ocasionado recibir una radiación mortal que habría acabado con todos.
Todas estas y otras afirmaciones han sido refutadas por el mundo científico, que responde a los argumentos anteriores diciendo que la bandera tenía una vara horizontal que la mantenía extendida, que las sombras se deben a la iluminación solar y que los astronautas atravesaron el Van Allen tan rápidamente que la radiación fue mínima. Por otra parte la misión trajo de vuelta una buena cantidad de piedras lunares, dejaron instrumentos en el satélite que aún hoy día se comunican con nuestro planeta y hubo decenas de observadores científicos de todos los países del mundo que siguieron y confirmaron la hazaña del Apolo.
Por lo tanto hay evidencia suficiente para decir que el hombre sí pisó la Luna y que las teorías conspirativas no tienen fundamento. No sé qué dirán ahora sobre el viaje del Artemis, pero como a muchos les gusta mostrar que son muy inteligentes porque no creen en nada, probablemente acabarán afirmando que esta hazaña tampoco fue real. Afortunadamente ya nadie les hace caso y la humanidad celebra estas increíbles proezas.
