El Ballet Español de la Comunidad de Madrid, una agrupación relativamente joven, se presentó en el Teatro Santo Domingo con una creación de danza propia que llamaron “Viaje al amor brujo”, donde se supone que se muestran las obras de Manuel de Falla, que culminaron en la creación de “El amor brujo”, una de las obras más conocidas del compositor. Como este año se conmemora el sesquicentenario del nacimiento del músico, este espectáculo tiene además visos de homenaje al que se considera el mayor creador musical español del siglo XX.
Fundamentalmente, se presentan algunas composiciones de Manuel de Falla, principalmente las “Siete canciones populares españolas” y el “Homenaje a Debussy”, en arreglos y con añadiduras de Dani de Morón, guitarrista que toca parte de la música. No sobra decir que, entre las diferentes obras, aparte de la creación común, no hay mayor relación, ya que “El amor brujo” fue creado para la bailaora Pastora Imperio y el Homenaje, originalmente para guitarra sola, es de 1920, posterior al ballet, o sea que de ninguna manera el último fue parte del camino que llevó a la obra central. La escenografía es minimalista, muy dependiente de los juegos de luces y se basa en fuertes contrastes dentro de los cuales los bailarines se mueven con soltura y muy buena técnica, pero sin que haya compenetración emocional.
Infortunadamente, el todo es una obra sin mayor unidad, basada en cantidad de fragmentos sin relación entre sí y en los cuales no se ve con claridad una concepción que explique el tema central que se impuso el director, lo cual hace que uno no entienda el montaje. Hay que decir, eso sí, que a pesar de eso el espectáculo entretiene así no tenga mayor profundidad ni muestre lo que aparentemente se pretendía, es decir, cómo llegó de Falla a su gran espectáculo de danza y de pantomima. Por otra parte, la sección final de la presentación nos muestra no “El amor brujo” que el músico concibió, con sus gitanerías y exorcismos, sino algo que nada tiene que ver con la historia de la poseída gitana Candela.
Fue, por tanto, un espectáculo interesante, pero fragmentado, donde el homenaje que presuntamente se quiso hacer a Manuel de Falla no tiene mayor claridad y que quizá, si no hubiera tenido un título tan ambicioso, se hubiera podido apreciar como una sucesión de números sueltos con arreglos de las creaciones de Manuel de Falla.
La música pregrabada se emitió a un volumen excesivo que no solo la distorsionaba hasta el punto de perder claridad, sino que además tenía momentos de tortura. Ojalá en el futuro tengan en cuenta que no se trata de un concierto de rock y hagan la reproducción a un volumen lógico.