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El zapatero que fue poeta

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Manuel Drezner
30 de enero de 2026 - 03:45 p. m.
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La posteridad recuerda al poeta alemán Hans Sachs a través de Richard Wagner. En su ópera “Los maestros cantores de Núremberg”, Wagner convirtió a Hans Sachs en personaje operístico y símbolo del arte alemán “auténtico”. No muchos saben que Sachs existió en la vida real y que se cumple este año el 450 aniversario de su muerte, por lo cual es de lógica recordarlo.

Hans Sachs (1494–1576) fue una de esas figuras que parecen salidas de una novela rosa: zapatero de oficio, nació en Núremberg, y allí pasó casi toda su vida entre cuero, hormas y versos. Poeta por vocación, Sachs pertenece a la tradición de los Meistersinger, poetas-músicos artesanos que componían siguiendo reglas estrictas, como si la inspiración tuviera que pasar primero por un reglamento. A pesar del oficio de zapatero que le daba para vivir, comenzó una producción literaria asombrosa con más de seis mil obras entre canciones, poemas, diálogos y piezas teatrales. La cantidad impresiona, pero más aún la variedad. Sachs escribía sobre temas bíblicos, morales, históricos, satíricos y cotidianos, siempre con un lenguaje claro y cercano, pensado para un público amplio y no para una élite.

Uno de los rasgos más interesantes de Hans Sachs es su posición histórica. Vivió en pleno siglo XVI, en medio de la Reforma protestante, y fue partidario de Lutero. De hecho, utilizó su poesía como herramienta de difusión de las ideas reformistas. Esto le granjeó fama y lectores, aunque también enemigos, pero consolidó su papel como intelectual urbano. Sachs se destacó por su tono práctico y su humor. No buscaba la profundidad metafísica ni el lirismo aristocrático, sino la enseñanza incorporada a ejemplos reconocibles como disputas conyugales, traiciones, vicios humanos y estupideces colectivas. Muchas de sus farsas teatrales anticipan al teatro burgués y popular de siglos posteriores, con personajes reconocibles y finales aleccionadores, que no están exentos de ironía.

Hoy, Hans Sachs puede leerse como algo más que como antecedente wagneriano. Él es la prueba de que la cultura europea también se construyó en los talleres, las plazas y la vida cotidiana. Fue un zapatero que escribió versos no para la gloria eterna, sino para que su comunidad se entendiera mejor a sí misma. Por eso, cinco siglos después, Hans Sachs, el verdadero, no el personaje de ópera, sigue siendo sorprendentemente actual.

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mmjjuarg@gmail.com Jaramillo Jaramillo(11680)Hace 33 minutos
Gracias por presentar a este poeta zapatero. Espero poder leer alguno de sus poemas.
Celyceron(11609)Hace 56 minutos
Interesante columna, señor Drezner.
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