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La muerte de Tilson Thomas

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Manuel Drezner
15 de mayo de 2026 - 01:00 p. m.
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El director de orquesta Michael Tilson Thomas ha muerto y esto representa no solo la desaparición de uno de los grandes directores de orquesta de nuestros tiempos, sino que también significa que se ha silenciado una voz luminosa que dedicó su vida a demostrar que la música clásica podía ser humana, cercana y profundamente emotiva. Tilson Thomas deja un vacío inmenso en el mundo musical. Quienes lo vimos dirigir recordamos que él no parecía simplemente marcar el ritmo a una orquesta, sino también conversar con ella. Sus manos parecían dibujar emociones en el aire. Había alegría en sus gestos y también una intensidad casi espiritual. Para muchos músicos jóvenes, él fue mucho más que un maestro; fue un guía afectuoso, alguien que creía en el talento incluso antes de que el propio estudiante creyera en sí mismo.

Fundó la Sinfónica del Nuevo Mundo, con un objetivo claro. Un músico joven no podía aspirar a tocar en una orquesta si no tenía experiencia, pero no podía conseguir esa experiencia mientras no tocara en una orquesta. La agrupación que creó rompió ese círculo vicioso y así creó un hogar para nuevas generaciones de músicos. Su idea era revolucionaria y sencilla al mismo tiempo: enseñar excelencia sin destruir la sensibilidad humana de los artistas. Durante décadas, cientos de jóvenes pasaron por esa orquesta-escuela y salieron transformados no solo técnica, sino también espiritualmente. Tilson Thomas entendía que la música no debía vivir encerrada en templos elitistas. Heredero artístico de Leonard Bernstein, poseía el raro don de enseñar sin arrogancia. Su abuelo fue uno de los grandes actores del teatro en yidis y quizá eso le dio esa capacidad de transmitir y entretener. De hecho, Michael creó e interpretó con frecuencia una obra basada en lo que su abuelo hacía y mostró cómo el arte puede ser algo universal. Ese homenaje era algo conmovedor y el aplauso frenético con que las audiencias recibían esa representación era de elocuencia única.

Hay un gran legado fonográfico de este director, lo cual significa que su arte podrá ser apreciado por mucho tiempo, pero esos discos lamentablemente no dejan entrever el carisma de sus presentaciones, que hacían que el público se compenetrara de manera única con la música.

Sus últimos años estuvieron marcados por el dolor. En 2021 anunció que tenía cáncer cerebral y, aun así, regresó al podio una y otra vez, decidido a seguir haciendo música mientras tuviera fuerzas. Sin embargo, la imagen que permanece no es la de la enfermedad ni de la despedida. Es la de un hombre sonriendo frente a una orquesta, iluminado por la convicción de que la música podía hacer mejor a la gente. Quizá su legado más profundo sea ese: haber convertido el arte en un acto de generosidad.

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DONALDO MENDOZA M.(67774)Hace 31 minutos
Tilson Thomas, un revolucionario. Los revolucionarios han cambiado vidas y mundos.
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