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22 Sep 2022 - 5:30 a. m.

Los minusválidos en el aeropuerto

Periscopio cultural

Al finalizar un viaje muchas veces personas con limitaciones físicas, sea por edad avanzada u otros problemas, tenemos necesidad de una silla de ruedas que nos transporte desde el avión. El servicio es solicitado y, en efecto, las sillas están esperando a la llegada de la aeronave. Lo único malo es que hasta ahí llega la eficiencia de ese servicio, incómodo pero necesario. Desde hace mucho hemos experimentado que accedemos a la silla que nos va a transportar, pero por razones misteriosas las personas que las operan, en vez de transportarnos, nos estacionan a un lado y ahí nos dejan botados, esperando por largo tiempo. Eso no es justo hacia quienes tenemos los problemas que nos obligan a solicitar ese servicio. Nadie ha podido explicar por qué a veces uno gasta más tiempo esperando el transporte en la silla de ruedas que lo que duró el viaje. Ojalá esta nota sirva para que quienes prestan el servicio no sigan torturando a los pasajeros que tienen necesidad de este y los transporten de inmediato.

Ya que se habla de estos problemas de los minusválidos, en El Dorado hay otro tema que vale la pena mencionar. Se trata de que Migración Colombia, con muy buen criterio, ha destinado uno de los corredores de entrada hacia quienes revisan a los pasajeros para ser usado por minusválidos, personas de la tercera edad y familias con niños pequeños. Esto es de humanidad elemental, pero el problema es que para atender a quienes usan esa fila solo han destinado un número limitado de funcionarios, lo cual implica que la espera en la cola es larga y la buena intención de favorecer a quienes tienen esos problemas se pierde. Ojalá el buen criterio de crear ese corredor preferencial sea complementado con el aumento de personal para atender a ese sector de viajeros.

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