1 Jul 2021 - 5:30 a. m.

Luto en la música colombiana

Manuel Drezner

Manuel Drezner

Columnista

Poca atención dedicaron los medios a la desaparición de dos figuras importantes dentro del desarrollo musical colombiano. Una de ellas fue la de Amalia Samper Gnecco, distinguida directora coral que siguió las tradiciones musicales de su familia. Ella por mucho tiempo presidió el importante movimiento de Juventudes Musicales de Colombia y dirigió diferentes grupos corales entre los que se destacó el de la Universidad de los Andes, a cuyo frente estuvo por más de 40 años. Su labor como impulsadora de coros creó varias generaciones de aficionados a la música y llevó la coral de la Universidad a ganar varios galardones internacionales. Su don de gentes y amor por la música la convirtieron en uno de los pilares de la creación de aficionados a ese arte entre nosotros.

Igualmente lamentable es la muerte del violinista Frank Preuss, uno de los principales instrumentistas del país, quien desarrolló una fructífera labor ya que estuvo dentro del pequeño grupo que creó la Filarmónica de Bogotá, de la cual además fue concertino por largo tiempo. No solo eso, sino que fue el alma detrás de varias orquestas de cámara y además entusiasta impulsor de música colombiana para violín. Su labor como profesor de su instrumento se vio reflejada en la cantidad de alumnos que hoy son destacados violinistas en orquestas colombianas e internacionales. Presentó como solista importantes conciertos y estrenó varias obras de músicos nacionales.

Se trata entonces de dos personas que amaban la música y sabían compartir ese amor, hasta el punto de crear amigos incondicionales del arte dentro de la juventud. La música colombiana tiene una deuda con ellos por una incansable labor de fomento del arte, cuyos frutos se admiran día a día. Amalia y Frank dejan un vacío y los dos harán falta dentro de nuestro panorama musical.

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