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26 Jan 2023 - 5:02 a. m.

Recordando las ferias del libro

Periscopio cultural

El anuncio para dentro de un par de meses de una nueva Feria del Libro hace recordar las primeras que hubo en la ciudad, mucho antes de convertirse en el bien organizado evento de nuestros días. Las primeras ferias del libro en Bogotá fueron algo que compartía el amor del libro con la oportunidad de conseguir gangas auténticas. Ellas tuvieron lugar al aire libre, en el Parque de Santander, donde se montaban quioscos improvisados (y que eran sujetos a los peligros de lluvias). Como en esa época la industria editorial colombiana estaba en la infancia y la mayoría de los editores eran también libreros, estas ferias en realidad eran una reunión de librerías. Aunque había libros editados en Colombia, la inmensa mayoría de la oferta era de libros importados, la mayoría en ediciones baratas de editoriales argentinas, españolas y ocasionalmente mexicanas. Hubo un año en que por cualquier razón no se permitió a los libreros de usados participar, pero pronto ellos montaron puestos nada menos que en el Capitolio, por la intervención de políticos que en esas épocas sí estaban interesados en los libros. Llevaban la ventaja de que estaban a salvo de la lluvia y la concurrencia fue tan grande que el año siguiente volvieron al Parque.

La palabra feria era aplicada en el pleno sentido de la palabra, es decir, no se trataba simplemente de ofrecer libros, sino que ellos se ofrecían a precios rebajadísimos no sólo para los “huesos”, sino también para las novedades.

Las ferias del Parque de Santander tenían un no sé qué de amistoso y que ese sentimiento se repitiera debería ser una meta buscada por quienes organizan las de nuestros días. Eso además, ayudaría a crear amor por el libro, meta que vale la pena buscar.

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