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4 crisis

Marc Hofstetter

22 de marzo de 2026 - 12:10 a. m.

En menos de cinco meses tendremos al timón del gobierno nacional un nuevo mandatario. Recibirá un país con cuatro crisis simultáneas.

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La primera, una crisis fiscal. Tras un primer periodo durante el gobierno Petro en el que parecía que gobernarían manteniendo una coherencia entre los ingresos y los gastos públicos, que no cometería el error clásico de los gobiernos populistas en América Latina de descuadernar las cuentas, finalmente sucumbió a las tentaciones de corto plazo y puso al mando del Ministerio de Hacienda a alguien que le dijera que sí a todo, justo lo que no debe hacer el guardián de los dineros públicos. Así, violó la regla fiscal que acotaba sus egresos y puso al país en una senda fiscal que hará ver el problema de final de siglo pasado como un juego de niños. Si llega un gobierno que quiera parar esa locura antes de que los mercados financieros lo hagan a las malas, el ajuste será muy serio y pasará por un rol relevante del Fondo Monetario Internacional.

La segunda crisis es la de seguridad. Se han vuelto paisaje noticias como la revelada esta semana por este diario reportando que en Santa Marta todos los negocios están extorsionados. Esa historia se repite a lo largo del país. La paz total que predica el gobierno y el anuncio del propio presidente de que lograría un acuerdo con el ELN a los tres meses de tomar el mando, han terminado en un fracaso elocuente. Tras cuatro años al mando, tenemos un crimen empoderado y fuerzas del orden debilitadas.

La tercera crisis es silenciosa hasta que llega. Colombia no tiene suficiente energía para el año 2027, especialmente si se materializan los recientes pronósticos climáticos que apuntan a que tendremos un Niño a finales de este año y que puede ser fuerte. Si eso es así, los boyantes embalses de comienzo de año serán un recuerdo nostálgico y tendremos energía cara y racionada. Si para ese entonces continúan los precios del gas mundial por las nubes como ahora, esa crisis será catastrófica porque paliar la sequía pasa en Colombia por prender plantas generadoras que dependen en buena parte del gas. Estando tan encima la amenaza de apagón, evitarlo sentándose en el gobierno en agosto luce imposible, pero la tarea de reconstruir una oferta apropiada de energía pasará por recuperar la inversión en el sector—agobiado, entre otras cosas, por las enormes deudas del propio gobierno con sus operadores—y romper los cuellos de botella que estrangulan a diferentes eslabones de la cadena.

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La cuarta crisis ha tocado a miles de hogares colombianos que ahora no reciben ni los medicamentos ni la atención médica que hasta hace un par de años daban por garantizada. El gasto en salud de los hogares de sus propios bolsillos ha venido aumentando, así como el aseguramiento privado. El sector está completamente desfinanciado y su recuperación requerirá grandes recursos que, en medio de la primera crisis, la fiscal, serán especialmente escasos.

X: @mahofste

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