9 Oct 2021 - 11:42 p. m.

Bitcóin en Colombia

De las cenizas de la crisis financiera global de la primera década de este siglo surgió el bitcóin. Lo hizo con la promesa de permitir la transferencia de recursos entre sus usuarios sin la intervención del sector financiero y sin hacer uso de las monedas tradicionales emitidas por los bancos centrales.

Tras tres lustros de su aparición sigue siendo de lejos el más importante dentro del mundo de los criptoactivos: alcanza una capitalización cercana al billón de dólares. Hasta ahora, sin embargo, su utilidad como medio de pago ha sido escasa. Su éxito parece más ligado al uso global como activo especulativo: a medida que su precio sube atrae a otros compradores ávidos de no perder el tren. Como ese tipo de dinámica ha sido históricamente el motor del auge y estallido de burbujas financieras, muchos gobiernos, bancos centrales y reguladores financieros lo miran con sospecha. También ha sido criticado por la evidencia que apunta a que muchos de sus usuarios y sus transacciones están vinculados a actividades ilegales: aprovechan que se pueden hacer de manera casi anónima. Los gobiernos también temen su uso como mecanismo de evasión de impuestos. Para cerrar el capítulo de las críticas, el sistema está montado sobre un costosísimo mecanismo de verificación descentralizado cuyo funcionamiento consume más energía que toda la República de Argentina. En resumen, los críticos del invento señalan que no sirve para lo que fue creado, es un desastre ambiental, se usa para fines de dudosa legalidad y podría estar creando una burbuja financiera de escala global.

Un estudio publicado esta semana arroja luces sobre el uso reciente del bitcóin a través de la principal casa de cambios que intermedia compras y ventas del mismo con 135 monedas, incluido el peso colombiano. Esa mirada parcial, pero novedosa, analiza 45 millones de transacciones por US$11.000 millones en los últimos cuatro años. El documento pone la lupa sobre las transacciones que identifica como transferencias de recursos de un usuario a otro. Sorprendentemente, cerca de la décima parte de las transacciones tiene esa característica: ese resultado no calza con el imaginario de que el uso de bitcóin es solo especulativo. Encuentra además que hay un número significativo de remesas internacionales que se envían a través de dicho intermediario y en donde Venezuela es un receptor sobresaliente: ante el colapso monetario, los venezolanos han encontrado en el bitcóin una alternativa para hacer llegar a su país recursos enviados por la diáspora. Y ojo con los datos colombianos: relativo al tamaño de la población, Colombia es el cuarto mercado más activo del mundo en esta casa de cambios en 2020 y las transferencias que se originan en pesos colombianos, y tienen como destino otros usuarios en esa moneda o en bolívares, están en el top 10 global de la muestra analizada. Muchas preguntas dejan esos datos. Y muchas tareas para la Superfinanciera, el Banco Central, el propio Gobierno y la DIAN.

Comparte: