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Tentaciones

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Marc Hofstetter
12 de julio de 2026 - 06:08 p. m.
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Estamos a menos de un mes del cambio de gobierno. A estas alturas sus futuros dirigentes afinan diagnósticos y estrategias. En el frente legislativo el primer año es la ventana de oportunidad más importante que tiene cada presidente: llega con aire fresco emanado del mandato de las urnas, con el espacio para armar la mejor coalición posible en el Congreso y sin interferencias de otros procesos electorales en la agenda. Si un gobierno quiere apuntarle a avanzar una agenda legislativa ambiciosa, llegar al 7 de agosto con los proyectos clave listos es fundamental. Es también crucial no priorizar los proyectos que le hablan a los extremos del espectro político —destinados al fracaso.

Duque priorizó proyectos que tenían el rechazo visceral de medio país, como desmontar el corazón del acuerdo de Paz de 2016. Invirtió allí capital político con muy pocos réditos. Logró eso sí aprobar una reforma tributaria, pero meses más tarde la Corte Constitucional la invalidaría por fallas en el trámite. La prensa de la época hablaba en ese momento de un periodo “de aprendizaje”. Ese aprendizaje salió muy caro pues debió invertir el capital de la primera legislatura del segundo año, cuando parecía que finalmente se atrevería a proponer reformas complejas como la pensional, en volver a tramitar la tributaria.

La de Petro fue una historia similar. El ministro Ocampo llegó con la reforma tributaria armada y logró su aprobación en los primeros meses. La Corte tumbó luego cerca de la mitad de la misma. Al mismo tiempo, el presidente decidió darle alas a las voces que sugerían una reforma a la salud que destrozaría el sistema existente y que producía anticuerpos en buena parte de la sociedad, que no veía clara la alternativa propuesta. En lugar de conciliar las posiciones dentro del propio ejecutivo, despidió a las voces moderadas e infructuosamente pedaleó un proyecto sectario.

Ojalá el nuevo gobierno tome nota de los errores de los dos anteriores. No puede gastar la legislatura más importante del cuatrienio aprendiendo a gobernar o priorizando proyectos que solo tienen eco en un extremo del espectro político. Preocupa, por ejemplo, que las creencias religiosas de algunos de sus integrantes permeen las propuestas —quizás reintroduciendo elementos que discriminan a la comunidad LGBTI o forzando la enseñanza de una religión particular en la formación básica. Esa agenda sería similar al intento duquista por desarticular el acuerdo de paz o los esfuerzos de Petro por refundar la salud: un arranque destinado a cambiar poco o nada con una enorme inversión política que podría destinarse a mejores causas.

La crisis energética, fiscal, de salud y seguridad que recibirá el gobierno exige seriedad en las prioridades y realismo político. Poner en primera fila los anhelos de las alas extremas afines al gobernante de turno es una tentación en la que ojalá en esta ocasión no caiga el nuevo inquilino de la Casa de Nariño.

@mahofste

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Mario Giraldo(196)Hace 46 minutos
Un nuevo gobierno al que Petro le entrega el menor desempleo y pobreza en décadas, reforma agraria andando y turismo floreciente, con crecimiento económico, y bonanza petrolera..... su tarea esencial sera el no romper lo que ya funciona bien.
Gurula(64121)Hace 1 hora
Amanecerá y veremos, dijo el ciego!
William Velasco velez(16260)Hace 1 hora
Dios quiera que el nuevo gobierno de Colombia tenga unas proyecciones positivas para el País
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