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Tiro en el pie

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Marc Hofstetter
08 de marzo de 2026 - 06:00 a. m.
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La guerra en Oriente Medio, epicentro mundial de la producción de petróleo y gas, tiene los precios de estos productos por las nubes. En una semana el barril de petróleo se encareció más del 25 % y las importaciones de gas de Europa más del 60 %.

Si hubiéramos visto esta película hace unos años, la palabra “bonanza” describiría bien la situación: Colombia tenía una importante producción de petróleo, sus exportaciones eran el motor de las divisas, alcanzó a refinar tres cuartas partes de la gasolina consumida internamente y era autosuficiente en el consumo de gas. Hoy en día la película no va de bonanzas.

En 2026, la producción de petróleo es 30 % menor a la de hace una década y la de enero de 2026 cayó más de 3 % relativa a la de un año antes. En cuanto al gas, hace tres años perdimos la autosuficiencia. En enero de 2026 produjimos 17 % menos gas que hace un año y ahora la quinta parte de la demanda interna es importada. Y en gasolina, ahora refinamos menos de la mitad del consumo local.

Esta coyuntura pone de relieve cuán miope ha sido la política energética de este gobierno. Desde el comienzo cerró la puerta a nuevas exploraciones de hidrocarburos y cargó al sector con impuestos. Algunos de estos fueron tan absurdos que la justicia los declaró inconstitucionales. La andanada no ha parado: la emergencia económica del mes pasado le vuelve a cargar la mano a las empresas del sector. Así, no es sorprendente que la inversión extranjera en ese sector haya sido en este gobierno 10 % menor a la que había antes de la pandemia, ni que la producción minera sea hoy 9 % más pequeña que la que teníamos al comienzo del gobierno, ni que haya 25 % menos taladros activos en los campos.

Naturalmente, que Colombia deje de producir hidrocarburos no tiene ningún efecto sobre el cambio climático —la razón argüida para justificar las políticas. De hecho, cerrar la producción local puede incluso ser contraproducente en términos climáticos. Por ejemplo, las importaciones de gas han venido de la mano con un incremento muy relevante en los precios que pagamos sus usuarios. Como consecuencia, la demanda de gas natural ha retrocedido a niveles de hace más de una década y sus sustitutos, como el carbón, el GLP o la madera tienen peores consecuencias ambientales. Además, el gas importado deja huellas ambientales mucho mayores al tener que transportarlo hasta el país.

Ese tiro en el pie de la reciente política minera ha sido completado con un manejo impropio de Ecopetrol. El mercado así lo ve: la acción de la compañía en la bolsa de Nueva York ha subido solo 4% desde el comienzo del gobierno. A manera de comparación, la de su par brasilero aumentó 32%.

Aquí hay un mango bajito para el próximo gobierno. Una política amigable con el desarrollo del sector minero y con un manejo profesional de Ecopetrol, con impuestos nivelados con los del resto de negocios y reabriendo la posibilidad de fracking ayudará a generar inversión, producción, ingresos y empleos. Ese desarrollo también aliviaría las arcas públicas que tendrían más espacio para financiar políticas ambientales que sí disminuyan nuestro aporte al cambio climático como estrategias para reducir el uso local de combustibles fósiles y luchar contra la deforestación que es el principal aporte negativo de Colombia al clima global.

X: @mahofste

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NAVY(47439)12 de marzo de 2026 - 10:36 a. m.
Valiosa columna. El tema es que la izquierda borbonica no entiende, no aprende y además actúa con resentimiento. No hay que dejar que esta patraña del PH continúe en el poder.
Ulises20(10892)09 de marzo de 2026 - 10:16 p. m.
Volvamos, y con más energía (vaya palabreja), al extractivismo sin valor agregado, al contrario, dañino del medio ambiente y enriquecedor de multinacionales y de un par de colombianos privilegiados e incremento de la dependencia tecnológica externa. Y, así, cuando baje el precio del petróleo, le pedimos al Tío Sam que organice una guerra, o varias, según las necedades de unos cuantos. Eso sí, debe hacerse la transición de manera racional. Ahí estuvo el error.
hernando clavijo(26249)09 de marzo de 2026 - 03:44 p. m.
Miopia fetichista d Petro. La fiebre no esta en las cobijas. Hay q vender ntro petroleo para financiar transicion a energia verde. Como hacen los amigazos àrabes d Petro
ROSALBA LOPEZ SANDOVAL(02ke6)08 de marzo de 2026 - 07:21 p. m.
Lo peor es tomar decisiones sin tener ya las alternativas desarrolladas y funcionando, es cuando el discurso populista es lo único que le importa a nuestros mandatarios este lo ejerce con toda la experiencia nuestro presidente, otros populistas del pasado que quieren seguir vigentes el pueblo no debe dejarse engañar los intereses nuestros son pasados al plano del quizá .
  • Mario Giraldo(196)09 de marzo de 2026 - 12:52 a. m.
    Buen punto: El país sigue produciendo el mismo petróleo que producía antes de Petro. Mientras tanto ha duplicado sus ingresos por turismo....
Carlos(12062)08 de marzo de 2026 - 06:21 p. m.
¿Por qué será que hay personajes tan miopes como este columnista que no logra entender que las nuevas prioridades ya no se miden en divisas petroleras? ¿No cae en cuenta que agresiones como las sufridas por Venezuela (independiente del carácter de sus liderazgos) y la actual agresión a Irán (Ibidem) corresponden a la codicia por el petróleo? ¿Acaso cree que sólo sirve para mover máquinas? ¡Ciego y torpe!
  • NAVY(47439)12 de marzo de 2026 - 10:39 a. m.
    Cuba y Venezuela te esperan con los brazos abiertos, camarada.
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