El balcón ha sido siempre un espacio para curiosear y chismosear con los vecinos, para escuchar serenatas y recibir amores, y para dirigirse de vez en cuando a las personas. Su altura es necesaria para que el mensaje se socialice y juegue un papel fundamental en la democracia. Cuando el orador convence y también escucha, se desatan misteriosas conexiones que aportan a construir poder social y ciudadano. Fueron múltiples balcones los que elevaron a Gaitán a la categoría de líder histórico de los desposeídos. El balcón del Palacio Liévano de la Alcaldía de Bogotá creó el sustento social para que no pudieran expulsar al entonces...
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