Hace un año escribíamos: “si bien las reformas son posibles en lo inmediato, no siempre están garantizadas, y requieren movilizaciones de los sectores populares para exigirlas, sostenerlas y profundizarlas. Lo que define lo reformista o revolucionario de un proceso es preguntarse si, al lograr esas conquistas como pueblo y garantizarlas como gobierno, se están acumulando fuerzas para ir luego más lejos dando saltos de calidad que inicialmente no eran posibles”*.
Explicábamos que en el orden mundial actual la diferencia entre izquierda y progresismo (ambas categorías bien ambiguas) no está tanto en lo que se quiere o puede hacer en...
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