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Las imágenes transmitidas por la televisión reflejaban un júbilo espontáneo, auténtico y desbordado de los habitantes del nuevo país, el miembro 193 de la ONU, República de Sudán del Sur, Estado que nacía el domingo, 9 de julio, como resultado de un referendo que aprobó la secesión de Sudán.

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Una celebración surrealista con la presencia del secretario general de la ONU B.K.Moon y el presidente del Sudán (del norte), Omar al Bashir, con todo y orden de captura de la Corte Penal Internacional.

Júbilo que muy pronto dará paso a la aciaga realidad para los casi 9 millones de habitantes de este atribulado territorio que en las últimas décadas no ha conocido nada diferente a guerras, masacres, pobreza extrema, desplazamiento, persecución religiosa y desesperanza. La inmensa riqueza petrolera de este nuevo estado, cristiano escindido del norte árabe-musulmán, se la disputarán multinacionales chinas, americanas y otras, las vacunas las cobrarán funcionarios corruptos y múltiples grupos armados que azotan este naciente país, mientras que los centenares de miles de habitantes que blandían orgullosos la colorida bandera poco o nada recibirán a cambio.

Es muy posible que la tendencia secesionista y de creación de nuevos estados se mantenga o incluso se acelere en los próximos años. Surge principalmente de los malformados estados creados en África y partes de Asia por la repartija colonial de las potencias europeas. Algunos pueblos llevan décadas luchando por su estado; los palestinos seguramente obtendrán el suyo en un tiempo no muy largo, Kosovo, que aun no ha sido reconocido por la ONU, lo será en algún momento; los kurdos podrían lograr su anhelado estado en territorio mucho más pequeño que el histórico de ese pueblo.

Asia central y el Cáucaso, con sus gigantescas reservas de gas y petróleo podrían ser testigos igualmente del surgimiento de nuevos estados escindidos de los actuales, al igual que en África. Surgirán igualmente cuasi-estados, vastas autonomías asentadas al interior de estados de nombre como Irak, Afganistán y Bosnia.

Incluso países prósperos y desarrollados como Canadá, Bélgica, España y el Reino Unido corren el riesgo de fragmentarse, al igual que India, país que desde su independencia ha sufrido agudos conflictos secesionistas y la misma madre Rusia. Se consolida inobjetablemente el patrón del estado-nación como unidad atómica del sistema internacional y símbolo de la identidad nacional, que sin embargo lejos esta de asegurar el desarrollo, la igualdad, la seguridad, la prosperidad de los pueblos.

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