Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
0:00
/
0:00
Siempre ha sido así, desproporcionado, el interés que genera el conflicto palestino-israelí, exacerbado in extremis en esta era de redes sociales, bodegas, noticias falsas, desinformación, inmediatez y odio que ha salido del closet. Un cubrimiento mediático desaforado, la urgencia de gobiernos a reaccionar y la presión autoaplicada por organismos internacionales, causan que el conflicto palestino-israelí adquiera un protagonismo desmedido respecto a otros mucho más sangrientos, con muchas más víctimas.
Esta realidad obedece a una y solo una razón: el hecho de que Israel es el Estado Judío, el judío colectivo. Si los palestinos estuvieran en conflicto con otro pueblo o Estado a muy pocos les importaría. La indiferencia del mundo reinó cuando en 2010 el campo de refugiados palestinos de Nahr al-Bared en Líbano fue atacado y destruido por el ejército libanés o cuando su similar en Yarmouk, Siria, fue aniquilado en 2015 por el Ejército sirio y el Estado Islámico, por mencionar apenas algunos casos.
Israel reaccionó a la peor matanza de judíos desde el Holocausto. Sin el 7 de octubre no habría guerra en Gaza. Verdaderas tragedias humanitarias no provocadas como los centenares de miles de víctimas de Bashar el Assad en Siria, la limpieza étnica por parte del ejército birmano de los musulmanes rohinyá, los “campos de reeducación” de los uigures en China, los millares de víctimas por hambruna y epidemias por la guerra en Yemen responsabilidad de Irán y países del Golfo, y la brutal guerra civil en Sudán apenas generaron tardía reacción internacional. Mucho menos aparecieron enardecidos estudiantes en los campus universitarios, pues estos, enceguecidos por el odio a Israel, se desentienden de atrocidades en otras latitudes. Nadie creerá que de verdad les importan los palestinos, lo que fervientemente desean es ventilar su odio al Estado judío, demostrado por celebraciones tras octubre 7 y la genocida consigna “desde el río hasta el mar”.
Hasta las Cortes, CIJ y CPI, responsables de preservar el derecho internacional, han sido más céleres que lo habitual frente a la guerra en Gaza. El fiscal de la CPI Karim Kahn incluso anunciando órdenes de captura previo a su aval por la Corte. Obvio que Israel, un Estado democrático, no está por encima del derecho internacional, ni del respeto a las layes de la guerra, ni de la obligatoriedad de evitar en lo posible las víctimas civiles. En ese sentido Israel hace más que ningún otro Estado en guerra por cumplir con sus obligaciones humanitarias en un entorno en el que Hamás utiliza a los palestinos como escudos humanos sin brindarles protección alguna y que nunca una guerra había estado bajo tal nivel de escrutinio.
La Asamblea General de la ONU con su consabida mayoría automática que actúa rauda condenando a Israel, sumado a las altisonantes declaraciones de jefes de Estado que exageran el uso del término genocidio, a la vez que ignoran a las víctimas del pogromo de octubre y al más de un centenar de secuestrados, contribuyen a apuntalar ese ambiente sesgado e hipócrita de linchamiento puro y duro al Estado Judío. A Israel no se le ataca por lo que hace sino por lo que es.
El hecho es que ese “todos a una” no va a producir ningún resultado. Por el contrario, la sensación prevaleciente en Israel y las comunidades judías es que el mundo una vez más se ha confabulado en su contra por lo que “hay que cerrar filas”.
Es de esperar que esta guerra acabe pronto, que liberen a los secuestrados, que termine el sufrimiento y que se abra un espacio político para un proceso de paz conducente a dos Estados conviviendo en paz uno al lado del otro. Una mayor equidad en la comunidad internacional sería un gran aporte.
📧 📬 🌍 Semana a semana tendremos un resumen de las noticias que nos harán sentir que No es el fin del mundo. Si desea inscribirse y recibir todos los lunes nuestro newsletter, puede hacerlo en el siguiente enlace.
👀🌎📄 ¿Ya se enteró de las últimas noticias en el mundo? Invitamos a verlas en El Espectador.
Si le interesan los temas internacionales, quiere opinar sobre nuestro contenido o recibir más información, escríbanos al correo mmedina@elespectador.com o aosorio@elespectador.com
