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Estrechos

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Marcos Peckel
29 de abril de 2026 - 05:05 a. m.
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Desde tiempos inmemoriales y hasta hoy, los estrechos marítimos, esos pasajes de agua emplazados entre masas terrestres, han sido escenarios estratégicos por donde cruzan embarcaciones de toda índole. En la actualidad, en tiempos de la aviación, la inteligencia artificial y los influencers no dejan de ser estratégicos esos trayectos acuáticos que se han constituido en protagonistas de la geopolítica en los últimos años, especialmente desde octubre 7 de 2023 tras la mascare de Hamás en Israel.

Primero fue el estrecho de Bab-Al-Mandeb, que une el mar Rojo con el océano Índico, ubicado entre la costa meridional de Yemen y el Cuerno de Africa. Por este estrecho navegan las embarcaciones hacia al canal de Suez y transita un 20 % del comercio marítimo mundial. Bab-Al-Mandeb se ha vuelto presa de los rebeldes hutíes, quienes en supuesta “solidaridad con Gaza” atacaban con misiles iraníes las naves con destino a Europa a través del canal de Suez. Sorpresivamente, por estos días de guerra entre su patrón, Irán, y la coalición Washington-Jerusalem están calmados, quizás previendo las consecuencias, las cuales ya saborearon cuando fueron atacados por Estados Unidos e Israel.

El mismo canal de Suez un estrecho artificial construido por Ferdinand de Lesseps, que une el mar Rojo con en el Mediterráneo, ha sido igualmente escenario de guerras y conflictos. En 1956 el presidente egipcio Gamal Abdel Nasser lo nacionalizó, despojándoselo a británicos y franceses, lo que condujo a una guerra en la que, de manera inusual en el contexto de la Guerra Fría, tanto la Union Soviética como Estados Unidos apoyaron a Egipto. Años después el canal permaneció cerrado desde la guerra de los seis días en 1967 hasta 1975 cuando comenzaron las negociaciones de paz entre Israel y Egipto.

El estrecho de Ormuz actualmente, en el epicentro de la guerra y la paz entre Irán y Estados Unidos, por donde circula un 20 % del petróleo mundial, ya había sido objeto de cierres y minado durante la guerra Irán-Irak (1980-1988). Decenas de embarcaciones fueron hundidas, centenares atacadas con misiles y aunque no hubo un cierre total, la navegación se afectó de manera sustancial.

A lo largo de la historia uno de los estrechos más disputados han sido los Dardanelos, que unen el mar Negro y el mar Mediterráneo, hoy en poder de Turquía, que separan sus partes europea y asiática. En su momento, por los Dardanelos cruzó el rey Jerjes de Persia camino a sus conquistas europeas y siglos después, en la dirección opuesta, los cruzaron las tropas de Alejandro Magno a hacerse a amplios territorios de Asia hasta la India. Por los Dardanelos pasaron los barcos originarios de Asia Central, que, infestados de ratas, llevaron la peste negra a Europa.

Una de las más famosas batallas de la primera guerra mundial se llevó a cabo en Galípoli, en la que los británicos y sus aliados, buscando llegar a Estambul a través de los Dardanelos, fueron derrotados por las tropas turcas. En la actualidad los Dardanelos se rigen por un código especial.

Otro de los estrechos que han sido escenario de tensiones y conflictos es el estrecho de Malaca, que conecta el océano Índico con el Pacífico, rodeado por Indonesia, Malasia y Singapur, y que constituye una de las arterias más vitales del comercio mundial. En ocasiones ha estado infestado de piratas y durante la Segunda Guerra Mundial los japoneses lo dominaron.

El estatus jurídico de los estrechos internacionales se regula principalmente por la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar de 1982, la cual establece, entre otras, que se debe garantizar la libertad completa de navegación, así se trate de zonas económicas exclusivas. Al igual que en otros casos, el papel aguanta todo, y ha habido numerosas instancias de bloqueos, ya sea por razones ambientales, políticas, militares u otras.

Los estrechos, pequeños en territorio, gigantes en geopolítica.

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