Aunque fundado en 1999, la presentación en sociedad del G20 fue en 2008 cuando elevada a jefes de Estado, su cumbre en Washington fue el trampolín para enfrentar la crisis económica que disparada desde Estados Unidos se extendía por el todo el planeta. Su accionar entonces salvó al sistema financiero global. Las medidas adoptadas incluyeron inyectar a la economía global unos cuatro billones de dólares dotándola así de liquidez, evitar la imposición de barreras comerciales, reestructurar el sistema financiero, reforzar el marco regulatorio, fortalecer al Banco Mundial y Fondo Monetario Internacional, cooperar con las economías emergentes y afianzar la disciplina fiscal.
EL G20 está constituido por las 19 economías más grandes del mundo y la Unión Europea, genera el 80 % del PIB global y agrupa el 60 % de la población del planeta. El grupo incluye democracias y dictaduras, y es quizás el foro más representativo del actual balance de poder en el mundo. Tras su éxito inicial, en los subsiguientes desafíos de su ambiciosa agenda, el G20 ostenta unas de cal y otras de arena. Al comienzo de la pandemia se evidenció en sus miembros el “sálvese quien pueda”, a la vez que se ha quedado corto en establecer estándares globales de responsabilidad fiscal y en la lucha contra la evasión, la corrupción y el lavado de activos.
Ad portas de una recesión global caracterizada por una inflación disparada, tasas de interés al alza y severa turbulencia energética, el G20 realiza su cumbre anual en Indonesia, quedando la duda de si será este grupo el capaz de navegar a buen puerto una economía mundial que hace agua. Como cualquier ente multilateral, por más técnico que quiera parecer, el G20 no es ajeno a los vaivenes de la geopolítica, alabastrada por estos días por la invasión de Rusia a Ucrania, la competencia entre China y Estados Unidos, la parálisis de Naciones Unidas y la sacudida al orden mundial. Los llamados por algunos de sus miembros a que Rusia no fuera invitada fueron rechazados y aunque Putin no asistió, envió a su desencajado ministro de exteriores Lavrov, protagonista de un misterioso episodio de “hospitalización”.
Un aparente auspicioso comienzo se dio con el encuentro que sostuvieron los mandatarios de China y Estados Unidos tras el cual bajaron en algo las recientes tensiones si bien los problemas persisten. De igual manera las declaraciones del “Héroe del momento”, el presidente ucraniano Zelenski, de que tras la retoma de Jerson estaban dadas la condiciones para vislumbrar el final de la guerra a lo que Rusia, sin embargo, respondió con más misiles. A la congestionada agenda del G20 se han agregado los temas de la transición energética, economía digital e infraestructura sanitaria global en una quizás disimulada suplantación de la ONU. Varios encuentros bilaterales se llevan a cabo durante la cumbre y ahí su utilidad pues podría decirse que en el G20 están los que son y son los que están. Esta foto sí vale.
👀🌎📄 ¿Ya se enteró de las últimas noticias en el mundo? Le invitamos a verlas en El Espectador.