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Evaluar los resultados de una guerra en el momento que callan los cañones o más acertado en los tiempos actuales cuando dejan de volar los misiles es prematuro y se presta para interpretaciones apresuradas. Tras el final humillante para Estados Unidos de la guerra de Vietnam, nadie auguraba que los dos países serían hoy aliados estratégicos. Por otro lado, posterior a la declaración de victoria del presidente G. W. Bush en la guerra de Irak con el derrocamiento de Hussein, vino el colapso del Estado, el surgimiento de ISIS, el ascenso de Irán y un golpe letal al hegemón americano.
Lo mismo se puede decir acerca de la guerra actual que involucra a Estados Unidos, Israel, Irán, Líbano y los países del golfo, estos últimos más como víctimas de los ataques iraníes que como actores bélicos. Aún no hay certeza de si la tregua anunciada hace unos días se mantendrá tras el fracaso de las negociaciones en Islamabad y los anunciados bloqueos y contrabloqueos del estrecho de Ormuz. Las acciones militares a gran escala podrían reiniciarse en cualquier momento. O no, pues las negociaciones tras bambalinas continúan con Estados Unidos buscando concesiones en dos puntos claves: la apertura incondicional del estrecho y la suspensión de enriquecimiento de uranio.
Esta guerra que no es más que otro capítulo de la conflagración multiescenario que comenzó el 7 de octubre de 2023 con el ataque de Hamás a Israel, deja algunas realidades y muchas incógnitas que solo el tiempo esclarecerá. Hecho: Israel emerge como la potencia militar de la región, con una impresionante capacidad aérea, tecnológica y en inteligencia. Hecho: el régimen iraní que por años desestabilizó la región sufrió un golpe contundente en el campo militar por más que quiera aparentar lo contrario, con buena parte de su infraestructura militar, nuclear e industrial en ruinas y sus proxis severamente reducidos, especialmente Hezbollah. Hecho: el estrecho de Ormuz se convirtió en un importante y casi el único activo estratégico que le queda a Irán.
Hecho: los países del golfo fueron blanco de los ataques iraníes con misiles y drones lo que abre un interrogante de cómo serán esas relaciones en el futuro. Hecho: los misiles y drones iraníes causaron más daño a instalaciones civiles que a objetivos militares. Hecho: son diferentes los objetivos de Estados Unidos e Israel en esta guerra. Hecho: Siria, que por años fue sinónimo de conflicto y guerras, exhibió una gran estabilidad bajo el mando del exyihadista Al Shaara, quien expulsó a los iranies del país.
Mas allá de estos hechos y otros, lo que gravita son incertidumbres. El grueso de los resultados de la guerra se clarificará con el paso del tiempo.
Un primer interrogante es qué pasará en Irán tras el descabezamiento de su liderazgo y las consecuencias de la guerra. ¿Sobrevivirá el régimen o pasará del clero a la Guardia Revolucionaria? ¿Qué tanto poder tienen quienes asumieron el mando durante la guerra y si están realmente unidos o si tras el conflicto surgirán fracturas? ¿Regresarán las protestas masivas de la población contra la tiranía teocrática y podrían estas finalmente derrocar al régimen? De ser así, ¿quién lo reemplazaría?
¿Podrá Israel traducir sus victorias militares en beneficios políticos y diplomáticos? ¿Qué pasará en las elecciones de este año en Israel?
¿Cuál es el futuro de los países del golfo, cuya burbuja de prosperidad, riqueza y oasis de paz quedó “pinchada”? ¿Cómo serán las relaciones de estos países con Estados Unidos?
¿Podrá Líbano sacudirse del dominio pernicioso de Hezbollah y recuperar su independencia y su Estado? Las tímidas negociaciones directas comenzadas entre los gobiernos de Israel y Líbano por primera vez en la historia es un buen augurio, pero el camino es largo y “culebrero”.
Y Gaza: ¿cómo avanzará el proceso de paz de los 20 puntos de Trump y la reconstrucción de la franja ante las indicaciones de que Hamás rechaza desarmarse?
¿Cómo afectará la guerra al presidente Trump, su gobernabilidad, la unidad de su partido y las elecciones del noviembre?
Preguntas, tan solo preguntas, parafraseando la canción.
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