Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
0:00
/
0:00
No dan tregua las protestas a lo largo y ancho del país de mujeres y hombres de todas las edades en Irán contra la tiranía teocrática machista que gobierna Irán desde 1979, 40 días después del asesinato a golpes en Teherán de la joven kurda Mahsa Amini por la “policía moral” del régimen.
Las principales víctimas de la brutalidad estatal han sido mujeres y niñas asesinadas en las escuelas y en las calles, centenares encarceladas, desaparecidas y violadas según informes de organizaciones de derechos humanos, entre ellas, Amnistía Internacional. Médicos que tratan a los heridos han sido igualmente golpeados y encarcelados. La represión no cesa, pero tampoco las protestas por parte de una población que ha perdido el miedo.
Especialmente castigada ha sido la región kurda de Irán cuyas ciudades, Sanandaj, Saqqez (de donde provenía Amini) y otras han sido objeto de ataques indiscriminados por parte del la Guardia Revolucionaria Iraní, la más poderosa fuerza armada del régimen al servicio del líder supremo, el Ayatola Ali Khamenei. Diez millones residen en la región kurda de Irán, Rojhilat, que significa en su idioma Kurdistán del Este, ubicada al noroeste del país. Rojhlat ha estado dominada por periodos de agitación separatista e independentista, tanto en la época del Sha como actualmente contra la República Islámica. La represión ha sido pan de cada día, centenares de líderes kurdos están encarcelados o han sido “desaparecidos”. Los kurdos, que suman unos 40 millones de almas, son un pueblo no árabe de origen medopersa, hablan su propio idioma, adoptaron el islam sunita en el siglo VIII y están distribuidos en cuatro países: Turkyie, Irán, Iraq y Siria. Constituyen el mayor pueblo del mundo sin Estado propio.
Pocas veces en la historia reciente se ha visto una movilización de la magnitud de las que ocurren en Irán lideradas por las mujeres que luchan por sus derechos fundamentales en los que la obligatoriedad de usar el hiyab (la pañoleta que cubre el pelo) se ha convertido en el más emblemático símbolo de unas libertades reprimidas.
La mujer en Irán sufre de crasa discriminación ante la ley. La violencia doméstica contra las mujeres no está penalizada y los “asesinatos de honor” —un padre que asesina a su hija por comportamiento amoral— unos 400 por año, son un crimen menor. La edad legal para matrimonio es de 13 años para niñas y puede ser menor si el padre o abuelo aprueban. Casos de violación son raramente investigados y es legal en caso de que el perpetrador sea el marido. La segregación entre hombres y mujeres es ubicua y obligatoria en transporte público, universidades y escuelas. El Foro Económico Mundial clasifica a Irán como el quinto peor en derechos políticos de las mujeres.
En semejantes circunstancias, constituye una gran farsa el hecho que Irán haga parte de ONU Mujeres. Aquellos países que defienden los derechos de las mujeres e implementan política exterior feminista bien podrían comenzar por promover la expulsión de Irán de ese organismo.
👀🌎📄 ¿Ya se enteró de las últimas noticias en el mundo? Le invitamos a verlas en El Espectador.
