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Los judíos y las finanzas

Marcos Peckel

26 de enero de 2022 - 12:03 a. m.

Por siglos los judíos han sido asociados a las finanzas creando un imaginario que ha sido fuente de admiración, pero también de prejuicios, persecuciones, expulsiones y masacres. La realidad es que una minoría de judíos se dedicó a prestar dinero a interés, actividad en la que realizaban un servicio social e institucional, pues la tenencia de tierra y otras profesiones y oficios les estaban prohibidas. El dinero prestado por judíos sirvió tanto para financiar guerras, construir palacios, desarrollar ciudades, descubrir y conquistar territorios como para ayudar a familias a adquirir su sustento.

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¿Cómo llegaron algunos judíos a acumular riqueza suficiente para poder dedicarse a ser prestamistas? El comercio de mercancías que comenzó a desarrollarse de manera significativa por el Mediterráneo en la alta edad media tuvo a los judíos como protagonistas. ¿Por qué? Mientras que un altísimo porcentaje de la población era analfabeta, no así los judíos cuya tradición religiosa los obligaba desde niños a estudiar las escrituras, a hacer tareas, a aprender a leer y escribir a sumar y restar, habilidades claves en los inicios del comercio. Había que elaborar contratos, llevar cuentas, cobrar, comunicarse en una misma lengua. Acumulando riqueza con el comercio, judíos pudieron prestar dinero, actividad que les estaba vedada a cristianos y musulmanes.

Si los prestamistas no hubieran sido judíos, esta actividad no sería mal vista. Pero el antisemitismo rampante en la Europa cristiana, la acusación de Deicidio, la estigmatización, la marginación, el “Shylock” de Shakespeare, llevaron a que “usurero” y judío se hicieran sinónimos.

De igual manera fueron los judíos por sus habilidades con las letras y los números los encargados de cobrar impuestos en varias latitudes. Incluso de manera aberrante, algunos gobernantes se negaban a pagarle al prestamista judío, pero les daban la oportunidad de cobrar por derecha con los impuestos recaudados, lo que no generaba amistades. Cuando no querían pagar ocurría lo de York, Inglaterra, 1190, donde uno de los Señores para evadir el pago masacró a 150 judíos incluyendo su acreedor o como durante la peste negra cuando miles de judíos fueron incinerados para evitar reembolsarles los préstamos.

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Todo gobernante en la Europa Medieval y renacentista, tenía su “judío de la corte”, aquel que los asesoraba en temas financieros y contables. Recordamos tanto a Raquel y Vivas, los “banqueros” del Cid Campeador como a Gerson Bleichröder, el ídem de Bismark.

Siglos de trabajar con dinero crearon dinastías judías que estarían entre los fundadores de la banca mundial, destacándose la familia Rothschild, creadores de una gran imperio financiero, sin olvidar que el patriarca de la familia provenía del escuálido gueto de Frankfurt.

En la actualidad la banca en todas sus modalidades es una actividad respetable, en la que los judíos a pesar de ser una franca minoría siguen generando fascinación y admiración, pero también prejuicios y acusaciones espurias. Sin embargo, la sabiduría y destreza acumuladas por milenios seguirán vigentes. Veintinueve judíos han sido galardonados con el premio Nobel de economía.

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