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A propósito de la toma de posesión del nuevo presidente, me volvieron a consultar sobre la grafía del apellido del entrante mandatario. En la tarjeta de invitación al acto oficial en Cali, vimos escrito «Abelardo De La Espriella». Recordemos, sin embargo, que según la Ortografía de la lengua española (OLE), si un apellido comienza por preposición («de»), o por preposición y artículo («del» o «de la»), estos deben escribirse con minúscula si el nombre de la persona está completo. No tiene nada que ver con la solemnidad: el criterio es ortográfico. En ese sentido, lo adecuado es «Abelardo de la Espriella». No obstante, la misma obra nos indica que si usamos solo el apellido, omitiendo el nombre o los nombres de pila, la preposición (no el artículo) debe escribirse con mayúscula: «De la Espriella».
La OLE, por cierto, también se refiere a la costumbre cada vez menos frecuente de que las esposas usen el apellido de sus esposos tras su nombre o su propio apellido. En caso de que la costumbre coincida con un apellido compuesto por preposición o preposición y artículo, tendríamos algo como «María Soto de De Torres», ejemplo que ofrece la obra.
Me despido con mi habitual insistencia: los cargos, por más respeto que les tengamos, van en minúscula (salvo que vayan al comienzo de la oración): «presidente», «vicepresidente», «rey», «ministra», etc. Y «primera dama», por ser una expresión pluriverbal, es una excepción a la regla de los prefijos (que por lo general van pegados a su base): «ex primera dama», despegado.
