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Tanto «conciencia» como «consciencia» son términos válidos. Sin embargo, como señala el Diccionario panhispánico de dudas (DPD), no son siempre intercambiables.
«Consciencia», por un lado, se refiere a la capacidad de «reconocer la realidad circundante y de relacionarse con ella», según el Diccionario de la lengua española. Incluso, se habla de un «reconocimiento de la realidad, en un sentido metafísico más general»: la realidad del ser, el mundo que lo rodea, la forma en que el primero actúa en el segundo o en que se relacionan.
«Conciencia», por otro lado, puede utilizarse en el mismo sentido, pero también puede tener una carga moral: «Conocimiento del bien y del mal que permite a la persona enjuiciar moralmente la realidad y los actos, especialmente los propios». Por eso hablamos de «la voz de la conciencia», por ejemplo.
Ante la duda, por abarcar ambos significados (y tener una grafía más sencilla), con frecuencia se recomienda utilizar únicamente la forma «conciencia». De hecho, obras como el Diccionario de uso del español, en la entrada de «consciencia», sencillamente remiten a la forma sin «s».
Eso sí: «El adjetivo correspondiente, en todos los casos, es “consciente”, y su antónimo, “inconsciente”», añade el DPD. Es decir, «no son correctas las formas “conciente” ni “inconciente”». Por lo mismo, para referirse a la cualidad de inconsciente, la forma adecuada es «inconsciencia» (no «inconciencia»).
@alejandra_mdn
