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Pasado el Super Bowl (o «Supertazón», escrito como una sola palabra, por ser «super-» un prefijo), podemos hablar de otra fecha muy importante en Estados Unidos y más partes del mundo: el Día de San Valentín. Como he mencionado en ocasiones anteriores, por tratarse del nombre propio de una festividad, todas las palabras con carga significativa deben llevar mayúscula inicial. Sin embargo, si nos referimos sencillamente a «san Valentín», como figura o personaje histórico, ese tratamiento iría con minúscula inicial, al igual que otros como «don» o «doña», «señor» o «señora», «doctor» o «doctora», si bien sus abreviaturas («D.», «Dña.», «Sr.», «Sra.», «Dr.» y «Dra.», respectivamente) van con letras altas.
También en esta columna, he subrayado que los nombres de los pueblos indígenas, por ser nombres comunes, como los gentilicios, se escriben con minúscula inicial. Sin embargo, habría que insistir igualmente en sus plurales. Como señala la Fundéu, «igual que no se escribe “los Mongol” o “las Visigodo”, sino “los mongoles” y “las visigodas”, no hay razón para no hacer lo mismo con “los mapuches”, “las aimaras” y otros nombres que aluden a pueblos, tribus, comunidades y etnias». En Colombia, algunos de los más frecuentes son los «awás», «wayús» (documentados también como «wayuus» o «wayúes»), «emberas», entre otros. Aunque hay posturas que, en un intento de reconocimiento y visibilización de pueblos históricamente discriminados, defienden la escritura con mayúscula inicial, esto no se basa en un criterio ortográfico.
Antes de terminar, volviendo a las fechas especiales, no sobra recordar que, al enviar buenos deseos, solo va con mayúscula inicial el nombre del día: «feliz Día de San Valentín».
Y, por supuesto, feliz Día del Periodista a todos mis colegas.
