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En el pasado hemos hablado del queísmo y el dequeísmo, que, según el caso, consisten en la inadecuada omisión o adición de la preposición «de» en las oraciones. Sin embargo, hoy la protagonista es la conjunción «que». Esta suele omitirse en construcciones como «te traje un regalo que creo te gustará» (en vez de «... que creo que te gustará») o «espero estés bien» (en vez de «espero que estés bien»). La gramática académica documenta estos casos y los presenta como más frecuentes en textos antiguos que en la escritura o el habla actual.
Como se ve en los ejemplos, la omisión puede ocurrir cuando la oración está en indicativo, como en el primer caso, en el que la realidad objetiva que se señala es mi creencia en que el regalo será del agrado de la otra persona. También se puede dar en el subjuntivo, es decir, en la forma verbal que sirve para expresar probabilidades, deseos o ideas que no están en el plano de la realidad objetiva (el subjuntivo «estés» no es lo mismo que el indicativo «estás»).
En general, no se considera que la omisión sea incorrecta, pero es preferible evitarla.
Y una ñapa: la semana pasada, a raíz de las denuncias de fraude en contra de clientes de Davivienda, los medios se refirieron varias veces a la periodista Jessica de la Peña, una de las víctimas. En ocasiones, la nombraron solo por el apellido. En estos casos puede surgir la duda sobre el uso de las mayúsculas. Lo correcto sería «Jessica de la Peña», cuando va el nombre completo, y «De la Peña», cuando nos referimos a la persona solo por el apellido.
