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La semana pasada me preguntaron si el pronombre «uno» puede usarse en femenino cuando una mujer hace alusión a sí misma («una»). La respuesta es sí. No solo es correcto, sino que, aunque a muchas personas les suene extraño, según el Diccionario panhispánico de dudas, es «lo normal». No obstante, según la obra citada, «si la mujer que habla no hace alusión directa a sí misma, sino que habla en términos generales, podrá usar el indefinido ‘uno’, aludiendo al ser humano en general».
Como determinante indefinido, el mismo diccionario recuerda que «una» se suele acortar ante sustantivos femeninos que comienzan por «a» tónica: «un águila» o «un hacha», por ejemplo. Es distinto si en el medio hay otra palabra: «una hermosa águila». Asimismo, cuando el adjetivo va pospuesto, debe haber concordancia con el género del sustantivo: «un águila hermosa».
Lo anterior me sirve para hablar de un error que vi un par de veces la semana pasada, a propósito de una noticia: «El descubrimiento de una nueva causa del asma puede ayudar a curarlo». Estamos, de nuevo, ante un sustantivo femenino que, por comenzar con «a» tónica, obliga en este caso a cambiar el artículo «la» por «el». Esto puede causar confusión sobre el género de la palabra «asma». Sin embargo, hay que tener en cuenta que sigue siendo un sustantivo femenino, por lo que el titular adecuado habría sido «El descubrimiento de una nueva causa del asma puede ayudar a curarla».
