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Tenemos una conversación pendiente: el leísmo en el lenguaje no sexista. Mi percepción sobre el tema en general (todavía en construcción) la introduje en una serie de columnas hace algunos meses. No obstante, he encontrado poco sobre cómo empezar a resolver el asunto del leísmo. Me explico: se ha vuelto común decir cosas como «invitarles», en vez de «invitarlos», cuando el grupo es mixto, en aras de la inclusión.
Sin embargo, no olvidemos que en español los pronombres «lo(s)» y «la(s)» nos indican el complemento directo: «(los libros) los traje hasta mi casa». En esa oración, mi acción recae directamente sobre los libros. El pronombre «le(s)», por otro lado, marca el complemento indirecto: «a los niños les traje un regalo». Ahí mi complemento directo es el regalo (lo que traje) y mi complemento indirecto son los niños (quienes reciben mi acción).
El asunto es mucho más complejo que eso, pero, por el momento, podemos concluir que no son intercambiables. «Tratarles la enfermedad» y «tratarles como iguales», aunque tengan el mismo enclítico («-les»), son construcciones absolutamente distintas.
Advierto que no tengo la solución. Mi intención es llamar la atención sobre esto. Algunas personas lo ven como un corto circuito gramatical; otras aceptan estar incurriendo en un leísmo, pero consideran más importante no caer en el masculino genérico (cuando de seres animados se trata, por lo menos); para otras puede ser algo sencillamente sin importancia, pero la tiene, pues se trata de nuestra comunicación.
