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En días pasados me encontré varias veces con una confusión que es frecuente: la diferencia entre «editorial» en femenino y «editorial» en masculino. Mientras que «la editorial» es la «casa editora» de una publicación, «el editorial» hace referencia al texto que expresa la postura u opinión de un medio de comunicación sobre un asunto en particular.
Por otro lado, escuché una redundancia que se suele corregir: «lapso de tiempo». En efecto, una de las acepciones de «lapso» en el Diccionario de la lengua española, por ejemplo, es «tiempo entre dos límites», por lo que añadir «de tiempo» parece excesivo. Sin embargo, en columnas anteriores ya se ha hablado de cómo ese tipo de especificaciones se consideran como un aporte de expresividad, por lo que no necesariamente son incorrectas. En todo caso, si ese refuerzo no es realmente significativo para la oración, creo que lo más recomendable es prescindir de él.
Finalmente, en redes sociales llamó la atención un titular de El Espectador en el que se entrecomillaba la palabra «defenestrar». El uso de estos signos seguramente causó suspicacia porque se suelen emplear para indicar que una expresión es vulgar o irónica; sin embargo, también se usan para reproducir palabras textuales, que, creo, era el sentido de las comillas en el titular de la noticia en cuestión.
