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Varias noticias nos han abierto preguntas -y nos han recordado varias respuestas- sobre ortografía y gramática durante las últimas semanas. La muerte del capo mexicano Nemesio Rubén Oseguera Cervantes volvió a poner en evidencia el desconocimiento sobre la norma ortográfica vigente (¿debería cambiar la norma?): los apodos y alias no se marcan con comillas ni cursiva. Así, hablaríamos de «alias el Mencho» (las comillas son mías para marcar el uso metalingüístico). Como se ve, el artículo «el» va en minúscula, pues no se considera parte de la denominación (la prueba: si alguien despidiera al Mencho, no diría «Adiós, el Mencho», sino «Adiós, Mencho»). Por lo mismo, en oraciones como «mataron al Mencho», la preposición y el artículo se contraerían. En caso de que el apodo o el alias se ubique entre el nombre de pila y el apellido, la cursiva o las comillas son válidas, pues así se distingue de los demás elementos (Nemesio «Mencho» Oseguera).
La cuestión sobre la grafía del cartel que lideraba el Mencho es un poco menos clara. Aunque la Fundéu ha dicho que «cartel» es un sustantivo común y que, por lo tanto, «lo apropiado es escribirlo con minúscula», y pone como ejemplo «cartel de Sinaloa» y «cartel de Cali», en una respuesta reciente a una consulta que hice indica: «Si forma parte del nombre propio establecido, el uso de la mayúscula es adecuado». Esto último me parece que tiene sentido, si bien la recomendación habitual, incluso de la Real Academia Española, ha sido lo primero.
Por último, a propósito de las elecciones, hemos escuchado mucho sobre «software». Aunque en inglés es un sustantivo no contable (y, por lo tanto, no tiene plural), en español se documenta el plural. En cualquier caso, debe marcarse entre comillas o con cursiva, pues es un extranjerismo. En la próxima columna abordaré otros asuntos que están en discusión en torno a este término, además de otras cuestiones relacionadas con noticias recientes.
mmedina@elespectador.com
